Nacido hace 25 años en Quito, en el 2002 obtuvo el título de Ingeniero de Sonido en Boston. Como tal ganó, en febrero pasado,  el premio como parte del equipo que produjo el álbum Amores sin mentiras del puertorriqueño Marc Anthony.

El Grammy llegó sin buscarlo, dice Diego Acosta Varea. Pero reconoce que cuando recibió la nominación en diciembre pasado para la categoría mejor álbum pop latino del 2004, se sintió orgulloso, aunque cauto porque considera ese premio como un anexo a su trabajo como ingeniero de sonido.

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No es músico, tampoco artista, pero es ecuatoriano y aquel galardón lo consiguió como parte del equipo que produjo el disco Amar sin mentiras, del puertorriqueño Marc Anthony.

Y aunque no es músico, desde el colegio siempre estuvo involucrado con el arte cuando tocaba la batería en bandas aficionadas, hasta que descubrió las consolas y empezó una nueva actividad, la de disc jockey.

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Esa experiencia le ayudó a decidirse por la carrera de ingeniería en producción y sonido en la Universidad de Berkeley, en Boston, Estados Unidos, desde 1998 hasta el 2002.

Cuenta él (en una entrevista telefónica) que con el título  se trasladó a Miami (donde está el eje de la música latina en Estados Unidos) y buscó trabajo.

Fue Estéfano Producción la empresa que lo acogió en el 2002 y que le ha permitido colaborar con artistas como los puertorriqueños Ricky Martin y Chayanne, la mexicana Thalía, el británico Ronan Keating, el brasileño Alexandre Pires y Marc Anthony.

La relación con este último surgió entre mayo y junio del 2003 cuando él (Anthony) se acercó a la productora.

“Inicialmente grabó tres canciones, pero como le gustó nuestro trabajo se decidió por realizar el álbum completo, producción que duró diez meses”, recordó.

“El trabajo de un ingeniero de sonido consiste en captar entre 40 y 45 canales de información cada detalle de una grabación, por ejemplo voces, percusión y otros sonidos que se resumen en un disco compacto. Allí los artistas graban unas cuantas horas, pero nosotros nos quedamos más tiempo para trabajar en la parte técnica”, explicó Acosta, quien reconoce a Ricky Martin y Marc Anthony como los artistas con los que mejor química ha tenido.

Tal como dice sobre su Grammy, Acosta considera que tampoco buscó trabajar con artistas reconocidos (opina que es una consecuencia de su profesión), de hecho cree en los talentos nacionales (de quienes ha recibido propuesta, pero no divulga sus nombres). No obstante, a él le gustaría alguna vez colaborar en las producciones de los irlandeses U2 o los ingleses Sting y Peter Gabriel, a los que considera sus favoritos.

Acosta reside en Florida, pero por el momento dicta clases de audio y producción en la Universidad San Francisco de Quito. Allí permanecerá hasta junio en que regresará a Estados Unidos para continuar con su trabajo independiente, quizá para producir otro Grammy, aunque insista que no lo busca porque dice que es un anexo a su labor como ingeniero de sonido.