El Flamengo entrenará a más de 100 km de su sede habitual, en Río de Janeiro, para alejar a sus jugadores del enojo de los hinchas, informó ayer el presidente del club, Marcio Braga.

La decisión se dio después que los jugadores atacaran a seguidores que les silbaron e insultaron cuando llegaron al aeropuerto de Río de Janeiro el  pasado domingo luego que habían perdido 6-1 con Atlético Mineiro.