La final de Roland Garros está servida: el alemán Alexander Zverev avanzó a esta etapa tras ganar al checo Jakub Mensik en las semifinales del torneo parisino, una ronda que el italiano Flavio Cobolli superó sin jugar por la baja por enfermedad de su compatriota Matteo Arnaldi.

Zverev, número tres mundial y que está ante una grandísima oportunidad de conquistar su primer Grand Slam, tendrá por lo tanto enfrente a un Cobolli que es decimocuarto del ranking ATP y que tendrá la ventaja de un mayor descanso, al no tener que invertir ni un minuto en la pista este viernes para validar su boleto a la final del domingo.

Cuarto intento

En la única semifinal donde hubo batalla en la pista Philippe Chatrier, Zverev controló bien la situación contra el checo Mensik, 27.º del mundo y que perdió ante el hamburgués de 29 años por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3, en tres horas y un minuto.

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Mensik jugaba la primera semifinal de su carrera en un Grand Slam, pero solo pudo dar destellos de su clase en esta ocasión, como en el tercer set, pero en ningún momento pareció ser capaz de dar la vuelta al partido ante un rival con el que ya había perdido en su única anterior confrontación, a finales de abril en el Masters 1.000 de Madrid.

“El de hoy era sin duda mi partido más difícil hasta ahora en el torneo. Pero aunque tuve momentos difíciles, como ese tercer set perdido, tengo la sensación de que controlé bien la situación”, celebró la estrella alemana.

Zverev, quien en cuartos de final había despertado de su sueño al joven español Rafa Jódar, vivirá el domingo su segunda final en Roland Garros y la cuarta de su carrera en un Grand Slam, donde todavía no ha conseguido levantar el trofeo al caer en las tres anteriores: en el Abierto de Estados Unidos 2020 ante el austriaco Dominic Thiem, en Roland Garros 2024 contra el español Carlos Alcaraz y en el Abierto de Australia 2025 frente al italiano Jannik Sinner. (D)