El espacio físico que ocupa el colegio Pablo Hanníbal Vela Egüez, ubicado entre las calles Machala y Colombia, es extenso. Se levanta sobre casi 50 metros cuadrados que equivalen a media cuadra. La biblioteca Jaime Roldós Aguilera, de esta entidad, está en una oficina de ocho metros cuadrados.
Se reinaguró el viernes pasado, porque, según las autoridades del plantel, hace cinco años esta no tenía suficientes libros y el inmobiliario estaba deteriorado. Estos problemas se están superando, dijeron, por ello decidieron darlo a conocer con una ceremonia.
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El rector Isidro Chele, que antes era profesor, indicó que solicitaron ayuda gubernamental a través de oficios, pero no recibieron respuesta. Por ese motivo emprendieron un proyecto de recolección de libros que iniciaron las maestras Rosa Pérez y Alexandra Salvatierra.
La idea era que los profesores donen libros que estén en buenas condiciones y actualizados.
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La colecta se inició hace tres meses a nivel de los maestros, que en su mayoría entregaron nuevas ediciones. Luego se instalaron ocho vitrinas para ordenarlas.
“Los textos que teníamos de castellano, estudios sociales y cívica eran de los años 1988 y 1990”, precisó Salvatierra, quien dicta la cátedra de lenguaje.
Hasta ahora, la biblioteca cuenta con aproximadamente 100 textos actualizados y unos 200 antiguos. Pero aun así, según Salvatierra, no abastece lo suficiente para los mil estudiantes del colegio.
Rosa Pérez relató que readecuar el sitio fue un trabajo mancomunado, ya que los maestros y el personal de limpieza colaboraron en la restauración del salón.
Las cuatro mesas y doce sillas permiten que igual número de estudiantes utilicen los servicios de la biblioteca al mismo tiempo.
El calor –normal en la Costa– no es un obstáculo, pues con el dinero de la autogestión, según Chele, se adquirió un ventilador de pared para refrescar el sitio que solo tiene una pequeña ventanilla en la parte superior.
El estante tiene también material audiovisual sobre geografía e historia, solicitado por los estudiantes con mayor frecuencia porque es mucho más rápido y fácil de leer, manifestó Pérez.
Los educandos se llevan el CD de multimedia al laboratorio de computación y a través de un retroproyector pueden observar el tema que están investigando.
Mayra Lino junto con sus diez compañeros de clase acudieron a la biblioteca luego de la inauguración. Se mostraron emocionados y aseguraron que les hacía falta un lugar tranquilo para estudiar durante el recreo o en las horas extracurriculares.
Por su parte, el rector Chele manifestó que la obra no quedará ahí, ya que ahora les toca a los alumnos y maestros aportar con el crecimiento de la biblioteca con la donación y búsqueda de que otras personas obsequien libros.