La ecologista keniana Wangari Maathai se convirtió ayer en la primera mujer africana en ganar el Premio Nobel de la Paz, por su lucha contra la pobreza intentando salvar los bosques de su continente.

Nacida en 1940 en Nyeri, a 150 kilómetros de Nairobi, Maathai también fue la primera mujer de África del Este en obtener un doctorado y en dirigir una cátedra universitaria.

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“No hay nada mejor que esto, quizá solo el cielo”, dijo Maathai, quien lloró de algarabía y celebró plantando un árbol en Nyeri, su pueblo natal, a la sombra del monte Kenia, el segundo más alto de África.

El premio, el primer Nobel otorgado a un ecologista, marca una nueva interpretación del testamento de 1895 del filántropo sueco Alfred Nobel, que estableció los premios.

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Algunos críticos dijeron que la temática verde era una traición a los pacifistas tradicionales, pero el Comité Noruego del Nobel defendió su decisión.

“La paz en la Tierra depende de nuestra capacidad para garantizar nuestro medio ambiente vivo”, dijo el responsable del Comité Nobel noruego, Ole Danbolt Mjoes, al anunciar a la ganadora.

El galardón, que concede 10 millones de coronas suecas (1,36 millones de dólares) se presentará en Oslo el 10 de diciembre próximo.

El secretario general de las Naciones Unidas,  Kofi Annan, saludó la atribución del premio a Maathai, a quien calificó de “paladín” en la defensa del  medio ambiente, los derechos de la mujer y de África.

“El secretario general está encantado con la noticia de que el Premio Nobel  de la Paz 2004 fue otorgado a Wangari Maathai”, indicó el portavoz de Annan,  Fred Eckhard.

La keniana Wangari Maathai recibió también la felicitación de autoridades de Estados Unidos y del presidente de su país, Mwai Kibaki.