Un innovador cruce entre tecnología y teología ha reavivado el debate sobre el origen y la coherencia de los textos sagrados. Un algoritmo informático ha permitido visualizar más de 63.000 conexiones internas en la Biblia, un hallazgo que para algunos refuerza la idea de una autoría divina y, para otros, evidencia la evolución natural de los textos religiosos a lo largo de la historia.


