Un reportaje de este Diario sobre la Biblioteca Pública Municipal de Babahoyo ha sacado a la luz, una vez más, el hecho de que ciertos sectores aún no comprenden el importantísimo papel que pueden cumplir los libros en nuestro desarrollo económico y social.

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Desde hace dos años, los volúmenes de la Biblioteca de la capital de Los Ríos están metidos en sacos y cartones, o peor aún, arrinconados y en el piso.

No se puede aprovechar tampoco una generosa oferta del Sistema Nacional de Bibliotecas (Sinab) –que incluye una computadora, un televisor, un reproductor de videos, mobiliario y un fondo bibliográfico–, porque los dineros que estaban destinados a adecuar el local de la institución se invirtieron en otros fines.

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Las gestiones del Sinab no han conseguido motivar a los responsables de corregir este problema, por lo que no se conoce tampoco cuándo se dispondrá de una solución.

Se repite con mucha frecuencia que la educación es un factor fundamental del desarrollo; pero no puede haber verdadera educación sin maestros preparados, sin escuelas bien provistas y sin una red adecuada de bibliotecas.

A algunas autoridades les cuesta comprenderlo todavía, pero los libros no son un gasto sino una inversión.