La familia argentina que viaja con destino a Alaska en una furgoneta, ahora está en Ecuador

La familia argentina que viaja con destino a Alaska en una furgoneta, ahora está en Ecuador
La familia argentina que viaja con destino a Alaska en una furgoneta, ahora está en Ecuador
La travesía empezó en la Patagonia donde tenían una vida de ciudad, pero un singular hábito despertó el anhelo de esta familia por salir al mundo a conocer nuevos lugares. Esta imagen fue captada en la Montaña de 7 Colores, en Perú.
27 de Agosto, 2018 - 12h55
27 Ago 2018 - 12:55

Ir de Argentina a Alaska en una furgoneta es un audaz plan que tres argentinos decidieron traer desde sus sueños a la realidad. Son Lucas, de 32 años, y Ayelén, de 31, quienes junto a su hija Alana, de 11, salieron de su país a inicios del 2016 para ir tan lejos como pudiesen. Actualmente están en Ecuador y antes ya visitaron cinco países de Sudamérica.

Van recogiendo experiencias, plasmando sus mejores momentos en fotografías y detallando en textos lo esencial de cada tramo, como guía para otros que desean viajar o como inspiración para quienes no se han atrevido a imaginar una aventura así.

La travesía empezó en la Patagonia, donde tenían una vida de ciudad, trabajos de ocho horas al día y su hija asistía con normalidad a la escuela, pero un singular hábito despertó el anhelo de esta familia por salir al mundo a conocer nuevos lugares.

Foto de marzo de 2016, pocos meses después de haber iniciado su viaje.

Sentados en el sofá con una laptop recorrían los sitios más remotos de la Tierra a través de Google Earth e imaginaban cómo sería vivir ahí, esta costumbre los hizo pensar en que debían tener un cambio en su vida, descubrir nuevos destinos. Eligieron una localidad en las montañas para empezar desde cero y, de camino a buscar el sitio que sería su hogar, llevaron en su carro a dos jóvenes mochileras que pedían un aventón en la vía. Ellas les contaron sus experiencias y eso los llevó a descubrir lo que realmente necesitaban: realizar un viaje para conocer el mundo.

Requerían un vehículo para lograr su objetivo, así que en un remate adquirieron a Pachamama, la furgoneta en la que viajan. El vehículo, del año 92, fue adecuado para que en los páramos el calor no se escape y, en las zonas tropicales, las altas temperaturas no los sofoquen. Además, elaboraron un diseño para distribuir, de la forma más conveniente, el espacio dentro del automotor. En su página web Viajando por la Tierra detallan cómo lo hicieron y los materiales que usaron para adecuarla.

Los colores principales de su vehículo son el verde, el azul y el blanco porque pertenecía a la flota de carros de Entel, una empresa de telefonía en Argentina. La imagen de la furgoneta les ha traído varias anécdotas que los hicieron reír; dentro de su país, comentan que hubo quienes se acercaron a hacer reclamos por el servicio, y fuera de territorio argentino, más de uno les gritó “Scooby-Doo”, por el parecido que tiene con la furgoneta que aparece en la serie animada.

Pachamama, la furgoneta en la que viajan, en Uyuni, Bolivia.

Su presupuesto para iniciar el viaje fue de 3.000 pesos argentinos (unos $ 200), aunque sabían que no era suficiente para costear el viaje, decidieron salir porque pensaron que si no lo hacían en ese momento, quizás después no lo harían. En el camino fueron elaborando artesanías y aprendiendo a hacer otras nuevas, las cuales venden en los sitios a los que llegan. A esto suman otras formas de financiación que realizan a través de internet o presencialmente, entre estas, diseño web, marketing digital y fotografía.

A bordo de Pachamama ya han visitado Chile, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú. “Al principio (viajamos) con mucho temor, al primer país que fuimos era Chile y teníamos muchas dudas de si nos iban a recibir bien, si íbamos a poder estar en una cultura distinta o miedos similares, pero la realidad fue que siempre nos recibieron muy bien y encontramos muchísima gente dispuesta a dedicarte tiempo para compartir, contarte una historia y escuchar la tuya”.

Al momento, varios sitios de nuestro país ya ingresaron a su lista de ciudades visitadas del mundo, entre estas están: Loja, Vilcabamba, Cuenca, Macas, Puyo, Misahualli, Tena y Quito; localidades de las que destacan los paisajes, el clima, pero sobre todo la gente con la que se han encontrado en el camino.

Ayelén, Lucas y Alana en su visita a Cuenca.

“Estamos hace poco tiempo (en Ecuador) y desde el primer momento nos han tendido una mano y acogido en muchísimos hogares de familias que hemos conocido en la calle o que nos han contactado por las redes sociales, ya sea para invitarnos desde un café hasta a pasar varios días en sus casas, hemos dejado muchos nuevos amigos en diferentes ciudades y pueblos del Ecuador”, señalan.

La travesía por nuestro país durará alrededor de cuatro meses. Una vez finalizada su estadía en Quito partirán hacia la ruta del Spondylus, luego de esto viajarán a Colombia, el siguiente país donde continuará su aventura.

En Ecuador han visitado la Amazonía. Esta es una fotografía de su paso por Puyo.

Manifiestan que poco tiempo después de empezar el viaje decidieron dejar de calcular cuánto se quedarán en cada sitio, sino disfrutar de la aventura y permanecer en cada localidad lo que sea necesario.

Estos lapsos son aprovechados por ellos para conocer nuevas personas, lugares, publicar nueva información en su sitio de internet, en sus redes sociales, y también, en este período, Alana se pone al día con sus estudios.

Como no es posible que asista a una escuela regularmente, la pequeña utiliza una plataforma en la que constan los contenidos que debe aprender de acuerdo a su edad. Con este método también rinde evaluaciones para aprobar cada curso, así, cuando quiera asistir normalmente a un centro de estudios, no tendrá inconvenientes. Lucas y Ayelén señalan que muchos les preguntan sobre cómo estudia Alana, por lo que explican el sistema que usan en su sitio web.

“En el viaje, ella descubre cosas nuevas, aprende sobre diversas maneras de hablar, de comer, nombres a un mismo objeto, de las diferentes monedas, comparte con niños y personas adultas. (...) Todo esto nunca lo podría aprender en una escuela, que normalmente nos enseña poco de la vida y de las personas de otros países y cuando lo hace es de manera muy alejada y separada de nosotros”, indican.

Esta convivencia los ha llevado a concluir que lo mejor que les ha pasado en este viaje es la unión familiar que han logrado, cómo esto les ha permitido conocerse más y les ha ayudado a cada uno a ser mejor.

Aún no saben que pasará una vez que lleguen a Alaska, aún no tienen claro si continúen su viaje hacia otro continente o si finalizarán su recorrido. De lo que están seguros, dicen, es que no podrían volver a tener una vida de ciudad como la de antes. “Hemos cambiado y mucho, ya no somos los mismos que hace dos años y medio cuando comenzó esta aventura”, aseguran.

Para encontrar más información sobre esta aventurera familia se pueden visitar su cuenta de  Instagram y Facebook.  (I)

La familia argentina que viaja con destino a Alaska en una furgoneta, ahora está en Ecuador
Viajemos
2018-08-27T16:03:37-05:00
La travesía empezó en la Patagonia donde tenían una vida de ciudad, pero un singular hábito despertó el anhelo de esta familia por salir al mundo a conocer nuevos lugares.
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