Muchas veces los padres consideran necesario que los pequeños mantengan su tiempo ocupado en otras actividades luego de la jornada escolar. No obstante, hay que contemplar algunos aspectos al momento de inscribirlos en los distintos cursos extracurriculares.

La máster y especialista en Educación Priscilla Campoverde, quien es directora de Centro de Crianza, comenta que este tiempo puede resultar positivo y beneficioso “si ocupan un par de horas a la semana y además son del interés del niño”.

Añade que guiar y apoyar a los hijos a encontrar libremente sus preferencias y aficiones es importante durante su crecimiento. “Potenciar sus intereses, fortalecer sus habilidades sociales, aprender a organizar su tiempo son algunos factores determinantes para disfrutar en actividades artísticas, deportivas o aprendiendo idiomas”.

La psicóloga Aurora Contreras, jefa de Planificación, Informacion Estadística y Capacitación de Aprofe, explica que las buenas intenciones y deseos de los padres pueden volverse un factor estresante para el niño/a cuando la selección de estas actividades las hacemos sin considerar las necesidades reales del niño; o simplemente se lo hace considerando lo que a los padres les hubiera gustado aprender, lo que les conviene, lo que les da orgullo o estatus como padres, lo que están aprendiendo los hijos de familiares o amigos, o por algún otro interés personal que no contemple las necesidades del aprendiz.

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Ella considera que las actividades extraescolares propician estrés infantil cuando son excesivas o no están de acuerdo con los intereses y edad del niño. Debe valorar si el pequeño está sobreocupado “cuando observe que su hijo no duerme bien, tiene dolores de cabeza, le falta el apetito, tiene cansancio crónico, se muestra irritable o de mal genio y pone excusas para no acudir a la actividad”.

Sugiere que en ese caso es preferible disminuir las actividades o no insistir en que siga con ellas, ya que cuando crezca un poquito más podrá asumir más responsabilidades y aficiones.

Campoverde menciona que hay diversas alternativas, en la unidad educativa en la que estudian o en academias o centros especializados. “Llevarlos y traerlos podrá generar momentos de diálogo y amistad entre padres e hijos, algo muy beneficioso si tenemos hijos adolescentes (...). Las actividades extracurriculares pueden ayudar a incrementar el nivel cultural y humano del niño”.

Mientras, Contreras destaca no olvidar que los pequeños necesitan tiempo libre para estar en familia, con sus padres, hermanos, o para jugar y no hacer nada. Dice que si en la familia hay un ambiente de respeto y amor, el niño que no está en actividades extraescolares no pierde el tiempo ni la oportunidad de prepararse para el futuro, sino que aprovecha un tiempo en familia que no podrá volver a disfrutar.

¿Cómo evaluar si la actividad extraescolar aporta al desarrollo de mi niño?

Una actividad extraescolar aporta cuando la actividad:

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- Está acorde con los intereses, necesidades y edad de los chicos e incluye el juego como metodología de estudio.

- Potencia su creatividad (acude con ilusión y voluntad).

- Estimula la cooperación y eviten el exceso de competitividad.

- Es gratificante y por lo tanto motivante y de interés.

- Supone un reto, pero a la vez este reto es alcanzable.

- Permite su desarrollo global: afirma su personalidad, desarrolla su imaginación y enriquece sus vínculos y manifestaciones sociales. (I)