Por Gourman
No soy afecto a la lista 50 Best, puesto que su metodología me resulta poco precisa y confiable. Además, no logro aceptar la calificación de restaurantes en posiciones exactas.
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Encuentro admisible que se los seleccione e incluso califique como lo hace la guía Michelin, pero decir cuál es el número uno, el tercero o el octavo, es como que un grupo de críticos de arte definan que Klimt fue el mejor pintor del mundo, seguido de Picasso, que Van Gogh es el tercero y así hasta llegar al Nº 50.
Debemos reconocer en todo caso, que lo que sí logra esta lista es hacer un compendio de extraordinarios restaurantes. No están todos los que deberían, su ordenamiento es un tanto peregrino, pero consigue identificar la excelencia.
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Con excepción de Guyana, Surinam y Ecuador, todos los países de América del Sur en este año han logrado incorporar por lo menos un restaurante en la lista.
¿No hay restaurantes en nuestro país que reúnan los méritos para entrar? Si alguno, pensaría en Boca Valdivia, del resort Las Tanusas en Puerto Cayo, o Patria en Quito, cuyas cocinas explotan al máximo nuestros productos, con gran respeto por sus raíces. Y es que Ecuador tiene una de las cocinas más ricas y variadas de América, pero sin duda eso no es suficiente. A nuestra gastronomía le falta competitividad frente a otros países.
Habiendo probado más de una docena de los restaurantes de la lista 50 Best, los precios de nuestros establecimientos de alto nivel son en la mayoría de los casos iguales o más altos que de los de la lista, utilizando insumos de menor calidad.
Lo corrobora la posición de Ecuador en el índice Big Mac, creado por la revista The Economist para analizar y comparar el poder adquisitivo entre los países a través del costo de una estandarizada Big Mac. En América podemos observar que el Ecuador es el más alto, solo superado por Uruguay.
A nivel mundial, Ecuador está incluso por encima de países muy costosos como Hong Kong o Arabia Saudita. Así, entre 57 países del índice, aproximadamente el 60% son más baratos que Ecuador.
Nuestra cocina no podrá superarse sin mejorar el acceso a insumos importados de calidad a precios razonables. No son únicamente las salvaguardas el problema, también lo son rangos arancelarios para insumos y equipos de cocina superiores a los de la mayoría de países de la lista. El problema no es solo en nuestro sector, como lo corrobora el reportaje de la revista Vanity Fair, que menciona cómo el mismo vestido vendido por la multinacional Zara en 85 países del mundo tiene a Ecuador como el más caro, con un precio 50% mayor al promedio de todos.
Si queremos que nuestra gastronomía prospere y que nuestros restaurantes comiencen a estar listados, las barreras comerciales deben eliminarse. (O)