El vestido blanco para la boda es una prenda que nunca pasa de moda, para la mayoría de las novias. Largo, corto, elegante, semiformal, con velo o sin él. Este atuendo ha evolucionado y son las tendencias y preferencias de cada época las que definen su diseño final.

Melvin Hoyos, director de Cultura del Municipio, y Geraldine Weber, gestora cultural y diseñadora, son los organizadores del desfile de novias histórico, cita en la que se expondrá la transformación en el diseño de este atuendo según los años en los que se crearon.

“Los trajes están influenciados enormemente en la indumentaria que se usaba en diferentes épocas atrás en Guayaquil”, señala Hoyos, quien elaboró los bocetos de siete de los catorce vestidos que se confeccionaron en base a la información histórica que recopiló.

De acuerdo con esa investigación, indica Hoyos, uno de los vestidos de la pasarela fue confeccionado con elementos de la cultura Jama-Coaque, en algodón, textil que era empleado para la vestimenta en la época precolombina, aunque se desconoce, dice, si había trajes para esta ocasión en dicha época. Está complementado con conchas en el tocado y detalles de la falda.

Otro de los modelos que se verá es un vestido de la época de la Colonia, en el que es evidente la variación de la moda. La falda tiene fruncidos en forma de flores, blusa con corsé y hombros abultados, velo con mantón.

Este traje, recalca Hoyos, tiene fuerte influencia de la época Goyesca (a fines del siglo XVIII), que se basó mucho en la realeza española.

Según Weber, esta es la décima pasarela histórica que organiza la entidad, pero la primera en enfocarse solo en diseños de trajes de novia.

Rosa Valarezo, Dora Chiriguaya y María Elizabeth Guerrero fueron las artesanas detrás de la confección de cada uno de los trajes en los que se emplearon visillos, linos, licras, lentejuelas, algodón, cuerina, entre otros.

El desfile será en el parque Seminario, a las 18:30, el próximo 1 de julio, y será de acceso gratuito al público. (E)