El sacerdote José Hinostroza cuenta que asistiendo a una misa como de costumbre y por obligación decidió observar los gestos del párroco que dirigía la eucaristía. Era domingo y estaba con su familia en la iglesia San Juan Bautista, en la parroquia Pascuales, en el norte de Guayaquil.

Ese día quiso emular lo que hizo el sacerdote alzando el pan y vino. Reflexionó sobre aquel: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. La frase lo marcó, algo había detrás de todo eso, se dijo.

“Ese momento fue como una luz interior todo el mundo de rodillas en la iglesia y agachados, no me agaché, siempre quise ver qué hacía el padre y levanta la hostia y cuando dijo eso me motivó e internamente dije: ‘Algún día yo quisiera hacer eso’”.

Así recuerda el padre su acercamiento con la Iglesia que se inició cuando se bautizó a los 11 años por “obligación” al ser requisito indispensable para pasar del Instituto Abdón Calderón al colegio San José La Salle, donde se graduó en la especialización de Informática.

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Justamente en esa institución educativa practicaba karate y descubrió que la agrupación misionera de los Caballeros de María también lo hacían y decidió involucrarse en su misión. “Fue esa unión espiritual y temporal”, dice el padre que recorría mercados como el de la Pedro Pablo Gómez.

Hoy, con dos años en el sacerdocio luego de ser ordenado en la Catedral en el 2013 cumple funciones como párroco de la iglesia Santa Rosa de Lima de la isla Trinitaria y asumió en septiembre la dirección del grupo de Obras Misionales Pontificias (OMP) que dirige el papa Francisco desde el Vaticano. Es como si reviviera esas épocas de juventud, asienta.

Sueña a sus 33 años que el grupo logre que la infancia y adolescencia misionera se replique en las 215 parroquias que maneja la Arquidiócesis de Guayaquil. Hoy hay en 150.

“Que desde niños se enamoren de Jesús y también que motiven a los padres a ir a las iglesias”, recuenta el padre que agrega que su satisfacción es “que a pesar de tus falencias puedes ayudar a las personas”.

Yendo puerta a puerta, Hinostroza confía en que se motive a los fieles como lo ha hecho en su iglesia. (I)

Obras
Pontificias

Guayaquil
Para participar en las misiones e incentivar la creación de grupos de infancia y adolescencia misionera, los católicos pueden llamar al número 253-1692, de lunes a viernes.