Agrupaciones y colectivos consultados por EL UNIVERSO coinciden en que el 2014 fue clave para el desarrollo de las artes escénicas en Guayaquil. Esto se debe –dicen los representantes de los grupos– al incremento de espacios independientes, en los que se pueden presentar una diversidad de propuestas.

En algunos de estos lugares le han apostado a proyectos más formales, como el teatro o la danza. En otros sitios se optó por dar apertura a las artes no tradicionales como los performances o las microescenas.

En el caso de Zonaescena, ubicada en Baquerizo Moreno 519 y Mendiburo, centro de Guayaquil, se abrió un departamento en el que se le da prioridad a la experimentación corporal, explica Jorge Parra.

“El departamento ha sido pensado como un espacio de acción escénica alternativo, donde las propuestas que intentamos realizar se acerquen a la línea del performance”, refiere el director del grupo, que cumplió cinco años de gestión.

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En el centro, está también Casa Cino Fabiani (calle Numa Pompilio Llona, en Las Peñas). Arnaldo Gálvez, quien está a cargo, manifiesta que el objetivo de ese lugar es ofrecer un escenario diferente a las artes escénicas y plásticas. El sitio funciona desde hace cinco años.

Explica que al igual que su institución, hay otras no tradicionales que le ofrecen al público una dinámica “más fresca, menos rígida”, al momento de presentar una obra.

En el norte de Guayaquil, en cambio, hay tres entidades más que le dan bastante apertura a las artes. Una de ellas es Daemon, ubicada en la ciudadela Miraflores, av. Las Palmas 307 y Calle Cuarta (atrás de la Universidad Casa Grande).

En ese lugar, el llamado Microteatro se ha tomado las tablas. Su director, Jaime Tamariz, expresa que ese es un formato teatral innovador, que consiste en presentar obras cortas, de 15 minutos. “De esta manera, se consigue integrar a espectadores y actores, y así lograr entre ellos una experiencia más cercana”, refiere.

Tamariz agrega que en Daemon siempre están dispuestos a colaborar con colectivos o grupos diversos. De ahí que las propuestas que se ven en Microteatro poseen una variedad de géneros y temáticas.

La Fábrica, con su espacio A la gorra, es otro de los sitios que, en el último año, ha logrado apogeo. Allí el teatro, la danza y sus fusiones son la prioridad.

Nathalie Elghoul dirige la institución. Explica que en ese lugar, que funciona desde el 2010, se trata de ofrecer otras opciones para el público que no puede ir a los grandes teatros. Asegura que en La Fábrica se pone énfasis a las piezas de danza contemporánea, las que considera deben ocupar un sitial igual al de otros géneros dancísticos, como el clásico.

La Casa Clandestina, en Costanera y Las Monjas, es otro espacio nuevo. Tiene menos de dos años. Melina Alvarado, del colectivo Los Clandestinos, cuenta que a más de organizar, ellos facilitan un espacio gratuito para presentación de obras.

Muégano Teatro (Vacas Galindo 1308 y Guaranda), con sus 15 años de trayectoria, fue uno de los lugares que en el último año también le dio apertura a las artes escénicas. (F)