Durante su etapa de formación, los niños no solo deben desarrollar su aprendizaje, sino también adoptar una habilidad que les permitirá convertirse en buenos profesionales y triunfar en la vida: la empatía.

Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka en España y Portugal, la mayor red de emprendedores sociales del mundo, dijo al portal español abc.es, que la empatía debe ser estimulada desde las edades más tempranas para que los pequeños a futuro sean buenos líderes y capaces de trabajar en equipo, considerando que esta es la “llave del éxito” que poseen los emprendedores.

Esta habilidad es la capacidad para ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente o incluso lo que puede estar pensando.

Para Ana Sáenz de Miera, lo único que se sabe del futuro es que se va a trabajar con personas. Por tanto, desde ya se debe organizar, trabajar en equipo, ser líder y creativo.

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“Todo ello solo es posible si trabajamos la empatía, una habilidad con la que todos nacemos, pero que hay que practicar y estimular. De lo contrario, no conseguiremos nada”, anota.

Explica que si un jefe es un gran líder y una persona capaz de desarrollar la empatía, su equipo le seguirá, de lo contrario “acabará cayendo”.

Además, indica que a más de ser capaces de ponerse en el lugar del otro, hay “que hacer algo” para mejorar situaciones.

Este constituye el paso que va del pensamiento a la acción. “Todos los emprendedores sociales tienen un alto grado de empatía”, asegura la directora de Ashoka.

Esta cualidad, como herramienta del cambio social, tiene sus raíces en Toronto, Canadá, en 1996. Mary Gordon, directora de la fundación Roots of Empathy, puso en marcha un programa en colegios para reducir los niveles de violencia.

Bebés actuaron como laboratorio emocional para los estudiantes. Y como estos no articulan palabra, los alumnos aprendieron a reconocer sus propios sentimientos, para después ser capaces de explicarse, y comprender cómo sus acciones afectan a las emociones de quienes los rodean.