Vaticano II, el concilio del “Aggiornamento” que abrió las puertas de la Iglesia al mundo, reunió en la Santa Sede bajo dos pontificados –el de Juan XXIII y el de Pablo VI– entre 1962 y 1965, a unos 2.250 obispos de 116 países. Este fue profundamente renovador, concentrado en la Iglesia y en las relaciones con la sociedad y el mundo.