Cuarenta y siete años pasó la reina Juana I de Castilla encerrada en Tordesillas, soportando todo tipo de maltratos y humillaciones, por el simple hecho de ser mujer.
Con el mismo machete que habría atacado a la mujer también habría cortado los tres dedos de la mano de la hija de la víctima, de 5 años. El otro hijo, de tres años, también resultó herido.
Lorena R. también presentaba heridas de consideración en su mano izquierda y en la escena del crimen estaba una menor de 13 años de edad.
Es justo y necesario izar la bandera de protesta contra la violencia hacia las mujeres y niñas que afecta a millones de seres humanos; exigir a los gobiernos y sus tribunales de justicia mayores penas para estos genocidios que prevalecen.
Se recomienda denunciar lo acontecido y no dejar de ejercer sus derechos.
Lo ideal es fijar la atención en planes que ayuden a la recuperación y fortalecimiento personal e integral.

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