Los diferentes gobiernos que han pasado no han hecho una transformación del aula de clase. Los años de “revolución ciudadana” sumaron infraestructura educativa, escuelas del milenio; a cambio se encargaron de desmontar el reclamo y las voces disidentes. No se hicieron cambios profundos en las formas de educar, se siguió priorizando la memoria y la repetición.
Sobre los cambios en la malla educativa a beneficio de la juventud, el presidente del Ecuador, Lenín Moreno, indicó que a partir de este periodo escolar ingresan al sistema educativo las asignaturas cívica, lógica, ética, etcétera, para inculcar desde temprana edad a nuestros hijos los valores que hemos perdido.
Un nuevo retroceso en la administración pública se advierte en el país ante la decisión gubernamental de volver a implantar el sistema de las escuelas unidocentes en el país, contrariando los avances que en este aspecto se vienen ejecutando desde hace varios años con la creación de las Unidades del Milenio, que tantos beneficios han traído al desarrollo de tan importante área social, como lo es la educación nacional. Es decir, volver a la escuelita con un solo profesor para siete cursos, el mismo que dicta todas las materias, sin los recursos e implementos modernos que exige un actualizado sistema de enseñanza-aprendizaje, y con establecimiento en pésimas condiciones estructurales, es como mantener en la ignorancia al pueblo para poder seguir manipulándolo, según opinan destacados conocedores de este importante tema.
Saludo la acertada decisión del Ministerio de Educación de reformar la malla curricular y dar paso a la introducción de asignaturas significativas como Valores, Urbanidad y buenos modales en reemplazo de materias caducas e inservibles que en nada han aportado a la educación de nuestros niños y jóvenes. Ya lo sabía Pitágoras hace más de 2.500 años y no le hemos hecho caso: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.
Muchos educadores hemos expresado nuestro criterio en cartas en este Diario, señalando temas para combatir la corrupción, que debieron ser tomados en cuenta hace mucho tiempo; sin embargo, hicieron caso omiso; los gobiernos no dialogan con los educadores, no dialogan con el pueblo. Se debe entender que sin una buena educación no puede haber una sociedad culta, próspera y pacífica. Tiene que hacerse un cambio en el sistema educativo, comenzando por el modelo pedagógico y la malla curricular, incluyendo las materias de Lógica y ética, Moral y cívica, Urbanidad y valores, que fueron suprimidas hace diez años.

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