Los funcionarios públicos y todas las autoridades de turno están obligados a rendir cuentas públicas y someterse a auditorías.



La sociedad pide y espera transparencia de acciones en la administración, los manejos de las tareas y responsabilidades que tienen a su cargo quienes los representan en funciones públicas. (I)


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Fidel L. Medina

Sí. Y tienen que rendir cuentas a las autoridades de control y sobre todo al pueblo, a la primera denuncia o rumor, publicación, de contratos, negocios, manejos de fondos, etc., raros o no claros; o supuestos nepotismos, abuso de autoridad...

Si resultan culpables de corrupción, deben pagar con cárcel, multa, destitución, entrega de dinero si es por malversación de fondos. (O)


Gina Villalobos

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Cada vez que la prensa –ahora las redes sociales graban, filman la verdad en vivo– da a conocer denuncias de corrupción de funcionarios públicos, lo lógico es que enfrenten en ese momento con fin de aclarar públicamente y demostrar con pruebas, documentos, su transparencia; pero callan, se toman tiempo para armar un buen guion y discurso para el pueblo; con eso taparon el escándalo.

Toman la actitud de víctimas perseguidas por la ‘prensa corrupta’, el ‘linchamiento mediático’, gritan vivas a la patria, su orgullo por ser ‘perseguidos’... y terminó todo. Presentan ‘certificados de salud’ por dolencia del corazón, la presión..., o por vejez, van a descansar al extranjero, sus casas, clínicas; si mueren, acabó todo, no se sigue la investigación de los dineros. Los aliados dan la cara por ellos, se desgarran vestiduras, meten mano al fuego. No continúan las investigaciones y noticias, no hay auditorías externas, culpables, sanciones. La noticia se olvida. La ética y el pueblo son burlados. El propio funcionario público da lugar a que su vida salga a la luz pública cuando dichos actos de su vida dañan, perjudican, al pueblo. (O)


José E. Ortoneda

Todo funcionario y autoridad pública tiene que rendir cuentas, ser auditado y regirse por normas éticas del trabajo que realiza, desde el presidente de la República, quien debe poner ejemplo, hasta el último empleado público de todo gobierno.

No esperar que después de que terminan sus funciones, cuando ya se hayan marchado a otros países, se conozca mediante denuncia o fiscalización que durante sus funciones cometieron irregularidades y otros actos fuera de la ley. Esa cadena de corrupción ya debe terminar, no tapar las fechorías que perjudican al pueblo ecuatoriano que ha vivido sin esperanzas, con dudas, mil quebrantos, al no haber podido exigir sus derechos, al tener leyes mordazas que silencian sus voces. (O)