Ayer se registró un nuevo récord en las cifras de muertes violentas. En lo que va del año, 500 asesinatos se cuentan ya en la Zona 8, integrada por los cantones Guayaquil, Durán y Samborondón; un incremento de más 300 muertes en relación con igual periodo del 2021. El total nacional es de 1.468 asesinatos.

La alarmante cifra de ejecuciones se relaciona con las bandas organizadas que están al servicio del narcotráfico nacional e internacional y la corrupción que esto acarrea, profundizando una descomposición que no es reciente, pero que se agudiza de forma acelerada y va extendiendo su negativa influencia a diversos sectores.

La ciudadanía siente amenazada su seguridad en muchos ámbitos; el acecho puede ocurrir de forma física, por llamadas extorsivas, exigencias de pago para no sufrir ataques, engaños a través de las redes sociales y hasta de ofertas fraudulentas para captar dinero de manera ilegal. Todo lo cual se ve favorecido por un ineficiente funcionamiento del sistema a la hora de detectar las irregularidades y de sancionar el cometimiento de delitos.

Está vigente un estado de excepción focalizado en las zonas de mayor actividad delictiva, y en estos días el presidente Guillermo Lasso, junto con una comitiva, realiza una visita oficial a Israel buscando acuerdos en seguridad y economía.

Fausto Cobo, director del Centro de Inteligencia Estratégica de Ecuador, ha señalado que es fundamental integrar los sistemas de seguridad ciudadana y de defensa nacional para tener una visión integral. Hay interés por conseguir apoyo para fortalecer los elementos de inteligencia, de información y ciberseguridad. Pero se debe tener presente que en ocasiones anteriores ya se han traído equipos para robustecer la seguridad y al poco tiempo dejan de estar operativos. Con base en esas experiencias, esta vez se deberán tomar las precauciones debidas para que el esfuerzo y la inversión no sean en vano, acentuando a todo nivel la idea de conformar un amplio frente para fortalecer la seguridad ciudadana y nacional. (O)