Entre las declaraciones del presidente Daniel Noboa ante Jorge Rendón y Mariela Viteri, la mañana del 20 de febrero, lanzó un dato que la Función Judicial debe aclarar y complementar. El jefe de Estado dijo que se ha capturado al 85 % de los cabecillas de grupos criminales del país. En total habló de 150.000 personas detenidas en operativos y acciones policiales, pero solamente 10.000 han sido procesadas.

Para determinar cuántos de esos detenidos son delincuentes, tendrían que ser procesados y sentenciados; en este último paso, los jueces dictaminan culpabilidad o inocencia.

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Daniel Noboa: ‘Desde que se capturó al alcalde criminal han caído las muertes violentas en el DMG (Guayaquil) en el 26 %. ¿Creen que eso es coincidencia?’

De los 10.000 procesados que menciona el mandatario se adeuda revelar cuántos han recibido sentencia condenatoria. Este es un requerimiento de la sociedad a la Justicia, así como conocer los motivos por los que se tardan los procesos.

La frase atribuida al estadista británico William E. Gladstone, “Justicia demorada es justicia denegada”, es un reproche casi a la medida en el Ecuador. Los datos actualizados sobre procesados y sentencias tienen que ser difundidos con los debidos argumentos.

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El Gobierno edificará una cárcel para 15.000 presos que servirá para moverlos de otras y repararlas

El presidente considera que es necesaria una reestructuración de la Función Judicial. Esta solo funcionará en la medida que blinde al sistema de las redes criminales y de los tentáculos del poder político.

Ambos han permeado a esta función del Estado. Los casos más recientes son públicos: Metástasis, Purga, Plaga, por nombrar algunos.

Daniel Noboa da detalles de un plan para atacar el problema de las extorsiones en Ecuador

Una reestructuración de la Función Judicial es un tema de alta cirugía para que haya resultados y no sea una consigna coyuntural. Si el rediseño no altera la forma de selección, evaluación y sanción de jueces y fiscales, todo será cosmético.

Evaluaciones técnicas, méritos probados y reales, sistemas disciplinarios autónomos, cultura institucional, ética y dotación de tecnología que permita sorteos automáticos, expedientes electrónicos auditables y estadísticas abiertas son puntos por considerar, pues sin una justicia autónoma y transparente falla el sistema. (O)