La crueldad con la que un grupo de personas actuó contra un delfín oceánico en Crucita, Manabí, el reciente feriado de carnaval solo habla de la ignorancia con la que se conducen aún muchos individuos en torno al cuidado de los ecosistemas, convirtiéndose en un riesgo para la propia humanidad.

Según publicaciones de la WWF Ecuador “los delfines oceánicos juegan un papel importante para mantener el equilibrio de su entorno, del cual también dependen comunidades costeras”. Se alimentan de calamares y especies de peces pequeños que sin ellos crecerían de manera incontrolable.

Las zonas oceánicas donde se dejan ver los delfines, además, se convierten en atractivos turísticos. Para las áreas costeras habitadas por el hombre urgen campañas de cuidado ambiental. El video difundido de Crucita, donde un grupo de personas arrastra un pequeño delfín y lo sacrifica ante los ojos de turistas que reclaman evidencia la ignorancia en torno a la especie y a las leyes que sancionan la crueldad animal.

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El artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) del Ecuador establece penas de uno a tres años de prisión para quien capture, maltrate o trafique especies marinas protegidas.

El Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica advierte que está en investigación la identidad de los responsables del ataque al defín de Crucita. En la red social X la cartera señala que no tolerará ningún acto que atente contra la fauna en el país.

Permitir que este hecho quede en la impunidad transmitiría un mensaje negativo para la comunidad y el cuidado del ecosistema marino. El Gobierno está obligado, a través de las autoridades de ambiente, a buscar justicia en este y otros casos de crueldad animal. La ignorancia de las leyes no justifica un hecho como el reciente.

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Paralelamente, es menester incrementar las tareas de educación ambiental, tanto en planteles escolares como en zonas de costa y selváticas para proteger a todas las especies. (O)