Es notable la diferencia entre el ataque violento que se ejecuta con el objetivo de infligir daño y la defensa que deben ejercer quienes en cumplimiento de su deber dan protección a los atacados. En el contexto del paro indígena indefinido de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, manifestantes violentos cierran vías neurálgicas para impedir el abastecimiento a las poblaciones y ejecutan actos vandálicos en centros poblados.

Observadores y defensores de los derechos humanos no deben disimular el accionar de quienes, en aras de exigir reivindicaciones sociales, aterrorizan con lanzas, palos, piedras y explosivos, siendo más visibles los ataques a convoyes que escoltan caravanas de camiones que intentan llevar provisiones a las poblaciones desabastecidas. El saldo ha sido la incineración de los vehículos, decenas de policías golpeados y heridos e incluso un militar fallecido por el ataque de manifestantes que portan armas de fuego.

Hasta el 28 de junio, cuando se cumplían 16 días del paro nacional de la Conaie, la Fiscalía había abierto 290 procesos en el contexto de las manifestaciones –261 investigaciones previas y 29 instrucciones fiscales–. Entre los delitos que se indagan, la mayor cantidad de denuncias se concentra en la paralización de un servicio público, con 106 casos; le siguen daño a bien ajeno, ataque o resistencia, robo, tenencia y porte de armas, secuestro, lesiones, terrorismo y homicidio.

Policías y militares, en ejercicio de su deber, exponen su vida para proteger a los civiles. El territorio nacional no puede ser tomado por una facción para aterrorizar al resto de la población con el objetivo de coaccionar al Gobierno para que ceda a imposiciones. La noche del 28 de junio, cuando el pleno de la Asamblea Nacional votaba, en sesión virtual, la propuesta del correísmo secundada por los indígenas de revocatoria del mandato al presidente de la República, se dieron actos vandálicos en el sur de Quito. Los desestabilizadores no lograron los votos requeridos. Es hora de que cesen la violencia y el vandalismo. (O)