En el año 2022, los influencers digitales popularizaron las llamadas red flags y green flags de las relaciones amorosas, cuya traducción es “banderas rojas” y “banderas verdes” respectivamente. Esta tendencia advierte sobre las señales de riesgo emocional o actitudes tóxicas (red flags) en las relaciones afectivas. Ahora el problema de que las redes sociales estén inundadas con autoproclamados “expertos” sobre relaciones tóxicas, tipos de apego y manipulación emocional, es que el público sigue consejos que alimentan la radicalización de la situación sentimental, por un lado, patologizando la soltería con soledad y en el otro extremo, idealizando a la pareja como la única fuente de felicidad.

Quienes hoy brindan consejos amorosos aseguran ser manipuladores recuperados o sobrevivientes de abusos y recomiendan al público sin ningún aval o título que certifique sus consejeros.

El proceso real y seguro no es creer a influencers sin profesión o consultar a la inteligencia artificial (IA) sobre nuestras relaciones, sino buscar ayuda profesional para nuestra situación particular.

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en el psicólogo de la nueva generación y por eso su consulta de formato inmediato, ilimitado y sin juicio profesional es considerada una práctica peligrosa.

No obstante, sí existen profesionales de la psicología que comparten su experiencia como consejo verificado mientras incentivan la consulta a un profesional y el uso de herramientas científicamente comprobadas.

Algunos expertos sí comparten red flags o patrones generales que nos pueden ayudar a valorar mejor las relaciones amorosas que construimos, reconociendo que la actitud de ambas partes pesa por igual cuando se intenta iniciar una relación estable.

La red flag más común es iniciar una relación por el potencial que tiene y no por la dinámica del momento; creer que la otra persona va a cambiar en el camino para estar más en sintonía con nosotros es uno de los motivos de conflicto más usuales. Aunque todas las personas tienen un nivel de plasticidad cerebral diferente –pues todos tenemos la capacidad de modificar hábitos y aprender nuevas habilidades–, la plasticidad varía en función de nuestras costumbres, experiencias y entorno. Es decir que las similitudes y diferencias actuales dan una noción sobre la verdadera compatibilidad de la pareja a largo plazo.

Según el Instituto Gottman, el 69 % de las razones por las que no nos gusta nuestra pareja nunca cambiará o desaparecerá. En consecuencia, la siguiente red flag es no saber definir las diferencias que estamos dispuestos a tolerar para que no afecten nuestra felicidad.

Las diferencias de la pareja que no afectarán la relación a largo plazo son aquellas incompatibilidades del otro que no van en contra de tus valores o de tus sueños futuros. Si una relación es sinónimo de abandonar tus sueños o la visión de tu vida, esa diferencia inicial muy probablemente se convertirá en resentimiento futuro o una relación fallida. (O)