Hay personas que tienen 50 y más años de edad y han sido sacadas de sus puestos laborales para no tener que pagarles una jubilación patronal. Estas personas, lamentablemente, no consiguen trabajo ni de manera informal. Cuando alguno de ellos encuentra una oferta laboral y envía su hoja de vida, muchas veces la respuesta es que está sobrecalificado. La pregunta que genera esta situación es: ¿es un pecado prepararse en la vida?, porque eso a la larga es perjudicial en especial para el ecuatoriano; por ende, tener muchos títulos no sirve a la larga para nada.
El departamento de recursos humanos piensa que porque la persona tiene mucha experiencia va a solicitar una remuneración arriba de lo que ellos pueden pagar. No se han puesto a analizar que esas personas solo buscan trabajo porque ya nadie les da y toca aceptar lo que el mercado está pagando. Eso no quiere decir que uno va a buscar otro empleo y renunciar en el que se encuentra.
La mentalidad de las empresas es no escoger a ninguna persona de esas características, pero pensemos en algo importante: “Si el negocio paga acorde al trabajo valorado y el ambiente laboral es excelente, te aseguro que nadie va a buscar otro”, o “pagas acorde al mercado con buena estabilidad laboral y un buen ambiente”. Te aseguro que nadie va a buscar otro oficio.
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Qué fácil es decir en un correo: “Esta vez no te vamos a escoger, pero te vamos a tener en la base de datos”. Nadie sabe que el individuo que busca un puesto laboral tiene deudas o pagos fijos. Esta gente es la que tiene deudas porque está en una edad de comprar bienes y pagar; pero, cuando pasa lo que hemos visto por muchos años en Ecuador, estas personas se hacen cada vez más pobres dejando de pagar sus bienes y endeudándose más con otras personas, comenzando a hacer tapadero de huecos.
¿Qué pasa entonces? Viene la ansiedad, depresión de no saber qué hacer en estas circunstancias. ¿Por qué?, porque Ecuador piensa en un plan a corto plazo sin pensar en el futuro.
Por favor, Gobierno nacional, exhorto a que cambien las leyes para que no solo los jóvenes, sino también personas que no son jubiladas y que tienen todavía productividad con mucha experiencia sean tomadas en cuenta en todos los lugares. Lo que pido es que la edad y los estudios no sean obstáculos para poder trabajar.
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Las compañías deberían pensar en el privilegio de contratar a personas con alta experiencia para que puedan beneficiarse con sus conocimientos. Dejo en la palestra esta inquietud donde millones se encuentran en desesperación sin saber cómo sobrevivir. (O)
Karina Hidalgo Loffredo, periodista, Guayaquil


















