El Concejo Cantonal de Riobamba mediante una ordenanza en 2016 aprobó el alza de pasajes en los buses urbanos (de $ 0,25 a $ 0,30) con la condición de que los propietarios de las unidades de transporte público mejoraran el servicio en beneficio de la ciudadanía. Pero, hasta la actualidad, todo sigue igual o peor que antes, ante la pasividad y la benevolencia de las autoridades municipales competentes y dirigentes de la transportación pública.
Todos los días de la semana, quienes viajan constantemente en los buses urbanos de Riobamba se encuentran con una triste realidad, pues la situación en vez de mejorar sigue empeorando; las quejas y los reclamos de quienes utilizan estas unidades de transporte público para dirigirse a sus actividades cotidianas son permanentes, porque el maltrato, el irrespeto y la desconsideración que se reciben son el pan nuestro de cada día, sin que las autoridades municipales pertinentes, hasta el momento, hayan actuado con responsabilidad, asumiendo el compromiso de velar por la seguridad, tranquilidad y comodidad ciudadana.
Los conductores del transporte urbano irrespetan las señales de tránsito, se estacionan donde más les conviene, no respetan las improvisadas y escasas paradas de buses existentes en la urbe riobambeña, llevan pasajeros por encima de la capacidad permitida, incumplen el horario de circulación y cambian de ruta cuando quieren, convierten las calles de la ciudad en pistas de carrera y la tan anunciada renovación del parque automotor –hasta el momento– no se cumple, porque todavía existen automotores en malas condiciones circulando libremente.
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La ciudadanía mantiene la esperanza de que dentro del plan operativo anual de la EP-Rutas de Riobamba exista la intención de solicitar la renovación de las unidades del transporte urbano. (O)
Arturo Lara Noriega, comunicador social, Riobamba




















