La gente no toma conciencia que este virus mortal el SARS-CoV-2 no respeta ni clase social, ni edad ni credo y que es una realidad lamentable. Esperan que llegue a sus vidas para entender que la irresponsabilidad les costará dolor, dinero, no solo a ellos sino a sus familiares, amigos y vecinos.

Las estadísticas brindadas por distintas organizaciones no gubernamentales son serias, y pese a que la Organización Mundial de la Salud calificó como pandemia mundial al COVID-19 y que los científicos no paran investigaciones del origen y sus variantes, muchos no tomamos la situación en su real envergadura.

Fin de semana en la noche mientras realizaba un recorrido para corroborar lo cuidadosos que somos con nuestra salud y las medidas de bioseguridad, después de tanto encierro y que existen ordenanzas municipales, me percaté de desorden. En la ciudadela Las Orquídeas se ve la falta de conciencia sobre lo importante que es la salud y sus medidas de prevención. Ciertas personas no hacen caso. Toman bebidas alcohólicas en las veredas, incluso hacen ‘fiestas’ en la calle. Una persona justificaba la irresponsabilidad por tomar trago y por el jolgorio, que ha estado encerrados mucho tiempo y que el cuerpo necesita de la cerveza.

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No aprendemos la lección. ¿No tenemos televisor y no hemos visto, ni al menos por las redes sociales en los celulares, lo terrible que fue el virus en marzo y abril del año pasado? Parece que el dolor no fue suficiente.

También, las autoridades llamadas a controlar no hacen casi nada en este sector, ni cuando existía el estado de excepción hubo control a los locales comerciales; si no creen, revisen los videos de las cámaras Ojos de águila. Cuanto mínimo, 300 personas en su mayoría jóvenes irresponsables, estaban en las calles y en fiestas por doquier en el último feriado de mayo de 2021. (O)

Kléber Wilfrido Barragán Hernández, licenciado en Periodismo, Guayaquil