Han transcurrido 365 días de la asunción al poder del señor Guillermo Lasso Mendoza como presidente constitucional del Ecuador, quien llegó luego de diez años de intento, con conocimientos de la problemática nacional en temas de economía, seguridad, salud, educación, seguridad social, vivienda, rehabilitación social, entre otros; y le recordamos lo siguiente:

Etimológicamente el Estado es una comunidad social con una organización política, territorio y órganos de gobierno soberanos e independientes. En tanto que Estado fallido es el que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a la población, es decir, sufre un vacío de poder con una institucionalidad frágil e inseguridad jurídica disputando su legitimidad. Características de un Estado fallido, entre otras, son: incapacidad para atender a las personas privadas de la libertad en seguridad integral; y a la población, aún más en condiciones graves de pobreza. Ausencia de institucionalidad en la solución de las controversias con las otras funciones del Estado y en el fortalecimiento jurídico que garantice seguridad jurídica con estricta sujeción al Estado de Derecho. Deficiente control a mafias, grupos organizados que operan en contubernio con poderes del Estado en actividades ilícitas fortaleciendo la corrupción. Falta de atención y provisión de insumos médicos y medicinas a la seguridad social y hospitales públicos. Manejo desastroso de los mal denominados centros de rehabilitación social, deficientes en servicios de inteligencia y atención.

Atribuciones y deberes del presidente están determinados en el artículo 147 de la Constitución del 2008, especialmente en temas de mantenimiento del orden interno, seguridad pública, políticas públicas que permitan erradicar la pobreza garantizando salud, educación, sobre todo, en paz y seguridad. (O)

Carlos Eduardo Bustamante Salvador, abogado, Quito