Con tristeza vi hace poco, en un noticiero, que a raíz de la autorización del Municipio de Guayaquil para que se realicen actividades nocturnas de entretenimiento los fines de semana en la calle Panamá se ha creado un descontrol ciudadano: libación en la vía pública, música a muy elevado volumen, acumulación de basura, proliferación de ventas ambulantes de comida y/o licor, entre otras situaciones; todo esto ante la inacción de los agentes metropolitanos. Esto ha suscitado la queja de moradores, así como dueños de locales que funcionan legalmente en ese sector. También vi la noticia sobre el proyecto de peatonalización de la 9 de Octubre. Esto parecería positivo, para devolverle la ciudad al peatón, pero aquí se está confundiendo peatonalizar con crear una “zona de fiesta”.

Por lo comentado anteriormente podría presumir que, si la 9 de Octubre siguiera el modelo de gestión laxa que hasta ahora hemos visto en la calle Panamá, el deterioro del centro de la ciudad se vería acelerado. Para evitar esto, me permito realizar algunas sugerencias que se han aplicado en otras ciudades reconocidas del mundo: cero alcohol en la vía pública, consumo solo en mesas de locales autorizados; instalación de módulos sanitarios y brigadas de limpieza apenas termine la jornada; prohibir el uso de parlantes hacia la calle, lo deseable es un ambiente familiar y turístico; presencia constante de agentes metropolitanos que controlen el cumplimento de ordenanzas.

Todo lo mencionado está de alguna u otra forma considerado en las ordenanzas municipales, por lo que parecería ser una cuestión de decisión por parte de las autoridades de hacer cumplir, a través del control respectivo y de la educación de la ciudadanía en civilidad, algo que tanta falta nos hace. ¡Nuestra ciudad merece un centro vivo, no un centro sucio! (O)

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Galo Jaramillo Noguera, Guayaquil