Con tristeza e indignación los productores de ciclo corto del Litoral ecuatoriano recibimos la noticia del fallo de la Corte Constitucional que impide el ingreso de semillas transgénicas para experimentación.

En la Constitución del 2008 hecha por el expresidente Rafael Correa, se introdujo el artículo 401 que prohíbe la siembra de semillas transgénicas (maíz, arroz, soya), error que nos empujó a la muerte en el agro porque nos eliminó la posibilidad de ser competitivos con estos cereales. Al terminar su mandato, se dio cuenta del tremendo error e introdujo en la Constitución el artículo 56 que permitía ingresar semillas transgénicas para estudio o experimentación. Hoy en día con la decisión de la Corte Constitucional, se elimina este artículo por presión de grupos que responden a otros intereses.

Los transgénicos están en el mundo hace más de medio siglo y al contrario, son las semillas modernas las que desafían el calentamiento global; además, nuestro país cuenta con profesionales en biogenética. Lo que tenían que hacer las autoridades era una regulación asistida por profesionales de biogenética del país. Señores de la Corte Constitucional, señores de los grupos que están en contra de que se siembren las semillas transgénicas, investiguen que el 95 % de alimentos que consumimos, de las medicinas, de los textiles, etc., son de orígenes transgénicos. Qué ironía de parte de ustedes, nos permiten consumir productos de orígenes transgénicos pero no nos permiten cultivarlos, estoy de acuerdo que su siembra debe ser regulada. Tomen un paseo por todo el agro ecuatoriano y se darán cuenta de que más del 50 % de áreas de terrenos que se dedicaban a la siembra de estas gramíneas se han reducido. El sector arrocero ya se manifestó en reducir más del 50 % del área de siembra porque no se puede competir, no es cuestión de precios sino de productividad. (O)

Ángel Arturo Fuentes Avilez, ingeniero, Quevedo