Al ser humano a través de la historia le ha tocado luchar inmensas batallas de todo tipo e índole, pero jamás ha considerado rendirse ante nada ni nadie.

Y es que el hombre y la mujer hemos sido diseñados por una inteligencia superior que nos dio libre albedrío para poder escoger lo que más nos agrade y convenga.

¡Cuántas veces nos equivocamos al hacer nuestras elecciones! Lamentablemente o afortunadamente, estamos enfrentados a diario; a cada instante debemos tomar pequeñas y grandes decisiones que a la larga afectan nuestro estilo de vida. Si tan solo aprendiéramos y pudiéramos hacer solo lo correcto, cuán impresionante, valiosa y exitosa podría ser nuestra vida.

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Hay tantas veces que parece que estamos destinados a equivocarnos. Creemos que no hay nada positivo en las decisiones erradas que tomamos; sin embargo, no es así.

Querido lector, recuerde que cada error que cometemos trae consigo un gran aprendizaje.

La semilla siempre está oculta en eso que nos causa afrenta, tristeza y dolor.

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Necesitamos dejar de quejarnos. Debemos aceptar las cosas como se nos presentan cada día. No cuestionemos. Seamos más agradecidos con Dios, con la familia y con la vida que tenemos.

Mientras tengamos vida, tenemos esperanza; no la malgastemos. Por favor, querido lector, te pido que no desperdicies tu vida con pensamientos negativos y cosas que no aportan a tu crecimiento y a tener una buena vida.

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Aprendamos a vivir con amor, respeto y empatía hacia nuestro prójimo y aun hacia nosotros mismos, incluso cuando nadie nos ve.

¡Querido lector, te invito a que disfrutemos en la felicidad y en la adversidad!

¡No dejemos de sonreír. El gozo del Señor es nuestra fortaleza! (O)

Francia Mariluz Vera Vargas, máster en Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación, Guayaquil

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