Leí en este prestigioso Diario un artículo referente a la supervisión y al control que debe ejercer la Superintendencia de Bancos a las entidades del sistema financiero y coincidió con un problema que tuve que enfrentar en un banco donde mantengo mis ahorros, y evidencia que no existe tal supervisión y control y que los ‘defensores’ del cliente son simples cargos burocráticos a nivel privado.

Resulta que quise registrar una firma adicional en una cuenta de ahorro y me hicieron todo un drama por mi firma que según ellos no era igual a la que constaba en la cédula de identidad y ciudadanía; llegaron a tenerme haciendo una plana de la firma hasta que la haga igual a la de mi cédula y por último decirme que si no la hacía igual, la solución era que saque una nueva cédula y que por firma ponga solo mi nombre para no tener inconvenientes. Ante mi reacción de que cerraría la cuenta, después de tres días hicieron válido el registro.

Posteriormente solicité que me actualicen mi libreta de ahorros porque necesitaba verificar unos depósitos del IESS –Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social– y me indicaron que eso ya no lo hace el banco, que debía consultar por internet. Como necesitaba la información, ingresé por internet y ¡oh sorpresa!, solo proporcionan información del año en curso y no pude verificar los depósitos efectuados por el IESS el año pasado. He leído las normativas al respecto y veo que los bancos deben imprimir los movimientos y saldos de las cuentas de ahorros en las cartillas.

Pregunto: ¿dónde está el control y la supervisión de la Superintendencia de Bancos? ¿Qué acciones hacen los ‘defensores’ del cliente para que no se den abusos?

Me enteré de que también otros clientes se vieron forzados a sacar nueva cédula de identidad y ciudadanía para poder mover sus cuentas bancarias. (O)

Luis Felipe Vizuete Santos, ingeniero comercial, y contador público; Guayaquil