La falta de interés por el medioambiente puede deberse a diversos factores, incluyendo la falta de percepción de los problemas, la distancia con la naturaleza, el individualismo y el consumismo, así como la falta de información y educación ambiental.
Es un problema complejo que involucra factores psicológicos, culturales, económicos y sociales. Para fomentar una mayor preocupación, es necesario aumentar la sensibilización, promover la educación ambiental y abordar los intereses que obstaculizan la acción climática.
Se cree desde hace un tiempo que la gente se muestra a favor de la conservación de la naturaleza, que considera que el deterioro de esta es un problema grave y que piensa que alguien debería hacer algo al respecto con urgencia. Aunque también se tiende a aceptar una responsabilidad difusa en la que los culpables somos todos y a expresar que la capacidad de actuar está en unos pocos: los profesionales relacionados con la problemática ambiental y el gobierno, es decir, los que saben y los que tienen el poder.
He dedicado los últimos 30 años de mi vida al periodismo ambiental, escribiendo artículos sobre educación ambiental, contaminación de ríos y mares, implementación de políticas ambientales tanto locales como provinciales y nacionales, las consecuencias del cambio climático, la implementación de la educación ambiental en las escuelas y en los colegios, la protección de la biodiversidad tanto vegetal como animal, entre otros. Algunas veces siento como si observara una lenta extinción y un panorama interminable de lo que podría ser el del mundo, tal como lo conocemos. No quiero decir que la tierra esté a punto de colapsar, pero en los próximos 100 años, la que la hereden puede ser muy diferente. La temperatura está aumentando con fenómenos meteorológicos cada vez más violentos, los glaciares y los hielos de los polos están desapareciendo, muchas especies vegetales y animales ya no existen, solamente se las puede ver en los museos como un recordatorio de lo que fueron, la composición química de los océanos está cambiando como la capacidad de los bosques para almacenar carbono.
Durante todos estos años me he preguntado: ¿estamos implementando soluciones o simplemente estamos dispuestos a seguir con las acciones que en primera instancia causaron problemas?
La respuesta es sencilla: nosotros, como especie humana, estamos fallando con respecto a los problemas ambientales, ya sean pequeños o grandes, me refiero a la biodiversidad, los océanos, la deforestación, el agua, la política ambiental, la educación ambiental, la economía ambiental y el cambio climático.
Al día de hoy, los líderes políticos, tanto locales como provinciales y nacionales, los dirigentes industriales y empresariales, los que tienen el poder en los medios de comunicación y la gente en general ven los temas ambientales más como una molestia que como una oportunidad para proteger la belleza del mundo que hemos heredado. Ven un conflicto entre el medioambiente y la economía. No entienden que el mundo, en solamente los últimos 50 años, ha cambiado drásticamente y que, sin un medioambiente sostenible, nosotros, como especie, estamos llevando al mundo al desastre.
Así que la responsabilidad es nuestra. No podemos simplemente quejarnos de nuestros gobiernos, con sus cabezas metidas en la arena, o de las corporaciones que están deseando perfectamente agotar los bosques para obtener más altos márgenes de ganancia, todo en nombre del progreso. No podemos regodearnos en la desesperanza, pero necesitamos movernos, estar ocupados y comenzar a efectuar cambios, ya sean estos locales o regionales. Necesitamos comenzar a hablar y principalmente a actuar acerca de estos temas más franca y abiertamente, apoyar a los medios de comunicación y a la gente que actualmente exploran la complejidad de los temas ambientales y presionar a nuestros gobiernos a través de acciones democráticas. (O)
Cristian Frers, técnico en gestión ambiental y periodista, Buenos Aires, Argentina

















