Para quienes los días solo pasan y el tiempo y las vacaciones sobran, los feriados —como fue el de 24 de Mayo— son un calvario. Cualquiera pensaría que estoy loco, pero no: estoy desempleado.

Quienes no tenemos empleo en este país vivimos los feriados eternos y amargos. Nuestros días se resumen en despertar, dedicar varias horas a enviar hojas de vida a empresas y esperar. Las llamadas no llegan y las esperanzas de trabajo se acaban.

El INEC informó que en marzo la cifra de desempleados fue de 397.645, un número que aumentó con relación al año pasado. Además, que el 4,3 % de la población económicamente activa estuvo buscando empleo. Lo interesante sería saber qué porcentaje logra encontrarlo.

Me profesionalicé en el 2019, soy ingeniero comercial y mis habilidades numéricas, conocimientos administrativos, manejo de herramientas ofimáticas, técnicas de diseño gráfico y más no son suficientes para poder ocupar una vacante. ¿Qué lo impide? ¡Los años de experiencia! Ser freelance , trabajador autónomo, por temporada, no es suficiente para aquellas empresas que buscan perfiles con 3 y 5 años de experiencia y piden una serie de conocimientos que no siempre responden a la vacante. Sin embargo, quienes queremos trabajar aceptamos todo por tener un ingreso económico. Hay días en los que las lágrimas ganan la batalla; otros, decidimos mejorar nuestra hoja de vida, tomarnos nueva foto, creyendo que nosotros somos el problema; y el desenlace es el mismo: no hay respuesta. Paso mucho tiempo en LinkedIn, una red social para buscar empleo. Vivo convencido de que, si me esfuerzo más, podré algún día ser parte de la clase trabajadora del país. Por ahora, solo me queda esperar, ser muy paciente y refugiarme en quienes me apoyan emocional y económicamente mientras la llamada llega. (O)

Miguel Andrés Luzarraga Álvarez, 28 años, ingeniero comercial, Guayaquil