Actualmente el Ecuador siendo un país tan virtuoso, con una fauna, flora, cultura y gastronomía única en sus distintas regiones, las cuales son completamente diferentes entre ellas, donde existen diversos patrimonios culturales y naturales que han sido declarados por organizaciones multilaterales como la Unesco, enfrenta cada día, cada mes y cada año una total incertidumbre por parte de la ciudadanía.
A lo largo de los años, en nuestro país se ha perdido la consciencia electoral y de cierta forma la democracia, donde el pueblo en cada elección se encuentra en ascuas de cuál será el siguiente sucesor y sin noción alguna de por quién votar. Durante el proceso electoral se ha escuchado frases como “cualquiera que tenga posibilidades de la segunda vuelta”, “votaré por el menos malo”, “cualquiera que no forme parte de X o Z partido político”, entre muchas otras.
Todo esto ocasiona una falta de libertad para ejercer el voto que nace desde el miedo o recelo a nuevos candidatos y a partidos políticos ya conocidos, irregularidades experimentadas a lo largo de los distintos periodos presidenciales ya sean gobiernos de izquierda, centro o derecha y con ciudadanos que desconocen a quién creer. A pesar de ello, este no es el único problema que debería ser de preocupación, sino también el vaivén político que provoca una falta total en la estandarización en procesos, leyes modificables acorde a gobiernos de turno, el uso de los poderes del Estado para crear polémica política, falta de objetividad en decisiones siendo tomadas por afinidad a partidos políticos, incoherencia en reglamentos de postulaciones donde se demandan más requisitos para formar parte de una pyme que los que se solicitan para ser miembro de la Asamblea Nacional, constantes peleas de forma pública y hasta cierto punto vergonzosas cuyo objetivo es aminorar a quienes estuvieron, están o estarán en el poder.
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En definitiva, los ciudadanos poseen un poder mayor que cualquier gobierno, pues a través de su voto se elige al siguiente representante del país, así como han sido capaces de destituir gobiernos por inconformidades en su periodo y quienes han enfrentado en los últimos años una total falta de seguridad, crisis económica, múltiples evidencias de corrupción y, a pesar de todo se ha logrado levantar. Es ahí donde se debe cuestionar cuál es el miedo de exigir buenos candidatos, de ser inconformes con propuestas que son sinónimos de la palabra mediocridad, de exigir hasta buenas propuestas de representantes y no ser burla internacional como fue el reciente debate presidencial, de velar por la objetividad de las instituciones y no por intereses con partidos políticos.
Es la responsabilidad de cada ciudadano ser objetivo, no ser conformista, no dejarse llevar por el miedo y opiniones de determinados grupos, así como exigir a la persona que está sentada en Carondelet dejar el nombre del Ecuador en lo alto y no por los suelos. (O)
Camila Arroyo Torres, Guayaquil