La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair es la mayor obra de ingeniería del Ecuador, y la más cuestionada a pesar de que fue construida por el Gobierno de China, los mismos que construyeron la presa de las Tres Gargantas, la más grande del mundo. Ahora los chinos construyen por todas partes y en dos años usan más cemento que Estados Unidos en todo el siglo XX. Por eso creo que el proyecto está en buenas manos y los errores deberán corregirse conforme al contrato.

Considero poco probable que la erosión regresiva del río Coca avance hasta la captación de Coca Codo Sinclair, porque su morfología fluvial es diferente a la de San Rafael. La captación tiene amplios playones aluviales de hasta 600 m de ancho, pero aguas abajo el río Coca se engarganta al extremo de que en el Paso Histórico (antes del Codo Sinclair) es tan angosto que los españoles colocaron troncos para cruzar la expedición que descubrió el Amazonas. Los finqueros usaban un viejo puente de madera antes de que se construya la carretera al Embalse Compensador. Entonces la zona más vulnerable va del río Malo a San Rafael, la que fue devastada por el terremoto de 1987. Respecto a las fisuras en los distribuidores, no se ha demostrado que sean catastróficas y son reparables. Incluso hay un acuerdo para que la contratista asuma los costos de la remediación, con una metodología aprobada por las partes. Si la reparación no tiene éxito, la contratista deberá reemplazarlos. Sería bueno que el presidente Lasso converse con su homólogo chino para comprometerlo en la solución de divergencias y que la fiscalización haga público un informe para que el país conozca a los responsables. También es grave que no se haya contratado un modelo hidráulico para establecer el verdadero comportamiento del río. (O)

Carlos Luis Hernández Bravo, ingeniero civil, avenida Samborondón