En esta pandemia la salud mental de los ecuatorianos está deteriorada por la incertidumbre en que se vive y los problemas económicos, morales, inseguridad, sumados al problema sanitario.

La salud mental es tan importante como la salud física, ya que el bienestar de la comunidad se basa en el estado emocional y cognitivo. Es importante instaurar terapia que privilegia aspectos cognitivos y la vida emocional (terapia racional emotiva conductual, TREC -del psicólogo Albert Ellis-).

El aumento de casos de depresión, estrés postraumático, trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno del sueño, debido al aislamiento, y las secuelas neuropsiquiátricas poscovid, integran a los psiquiatras, psicólogos clínicos, psicoterapeutas en el diagnóstico y tratamiento mental de la sociedad en tiempos de crisis. El ser humano racional no es solo cuerpo, es mente y espíritu. Las nuevas técnicas psicológicas: terapia cognitiva conductual (TCC), terapia de grupo, medicación psiquiátrica (antidepresivos, ansiolíticos, hinópticos) ayudan.

La pandemia nos ha hecho pensar de manera pesimista, produce perturbaciones psíquicas por el miedo, deterioro emocional y de conducta, etc. Pero hay que inyectar además de la vacuna contra el SARS-CoV-2 , una forma de pensar con actitud mental positiva y tener un proyecto de vida que reaccione como un alivio frente a esta inminente amenaza. Además de la participación de los profesionales de la salud mental, es de suma importancia el valor, voluntad, inteligencia de cada individuo para aplacar esta pandemia. La voluntad y el valor es la fuerza motriz más poderosa que empuja a la realización de los propósitos de vida. El que tiene educada la voluntad y el valor obtendrá lo que se propone. Los sucesos del mundo exterior hacen su aporte sobre la salud mental y del cuerpo. Hay que prestar atención a la familia, y no solo al individuo, como núcleo de la sociedad. (O)

Jaime Benites Solís, clínico intensivista, Guayaquil