Recientemente se difundieron las cifras de empleo, inflación y pobreza del país, mostrando una recuperación importante de estos indicadores a lo largo del 2025. La inflación cerró con 1,91 % ubicando al país entre los más bajos en términos de variación de precios en América Latina, esto genera más confianza porque mejora el poder adquisitivo de las personas y las lleva a tener previsiones de largo plazo con respecto de la compra de bienes y servicios. Por otro lado, el empleo adecuado mostró un incremento al llegar al 37,1 % cuando tan solo un año atrás se ubicaba en 33 %. Si bien hay todavía desafíos importantes para mejorar la calidad y la cantidad de empleo que pueda crearse, es pertinente reconocer los logros en esta materia; si bien aún hay reformas, acuerdos, incorporación de nuevas modalidades por realizar, es significativo reconocer este incremento. Esperemos que el logro alrededor de la fijación del salario básico unificado (incremento de $ 12) para el 2026 entre empleadores y empleados sea la antesala de que sí es posible sentarse y llegar a acuerdos que beneficien a todos, esperando que en algún momento exista un nuevo ordenamiento laboral que más allá de generar condiciones a los que tienen un empleo adecuado, cree oportunidades a aquellos que realmente no es posible acceder a esta condición laboral. ¿Cómo se logró? Este impulso se consigue gracias a un mayor consumo interno en el 2025, aumento de las ventas externas (crecimiento interanual del 20 % entre noviembre del 2024 y noviembre del 2025), especialmente de los productos no petroleros, tanto tradicionales (café, cacao, camarón, banano), como no tradicionales, en particular la minería; generando un potente efecto de arrastre en la economía.
También la inversión, tanto a nivel local como extranjera, empezó a cobrar más impulso en el año anterior; todo esto se refleja en que la pobreza logró una disminución importante al cierre del 2025. Pues si comparamos, el índice de pobreza en diciembre del 2020, la pobreza se ubicó en 33 %, según el INEC, y para diciembre de 2025 se ubica en 21 %; mientras que la extrema pobreza que en diciembre del 2020 bordeaba el 16 % se reduce a la mitad a ubicarse en 8 % al cierre del 2025, es de destacar que la mejora de la extrema pobreza se refleja en las áreas urbanas y rurales. Todo lo anterior se traduce en que cada vez los ecuatorianos, más allá de obtener un empleo, están mejorando sus condiciones de vida, permitiéndoles alcanzar mejores niveles de bienestar; será importante, y ahí estarán las acciones del Gobierno, de sostener esta recuperación en los indicadores a través de encadenamientos productivos, mayor apertura comercial, fomento de la colaboración público-privada, inversión en sectores agrícolas, ganaderos, acuícolas, minería y turismo, entre otras acciones. (O)
Jorge Calderón Salazar, analista económico, Guayaquil
















