Es indignante lo conocido públicamente respecto a los gastos por los viáticos generados por nuestra presidenta de la Asamblea.

Dichos valores atentan a subestimar la inteligencia de cualquier cristiano, respecto al análisis de precio, prioridad y servicio recibido.

Trabajo para mi familia en un negocio pequeño y por ello debo viajar, a mí me daría vergüenza alojarme en un hotel de más de $ 40 la noche, si soy consciente de la situación económica adversa que atravesamos en el sector privado.

Esto –de los viáticos, alimentos...– tiene cola, y se debe dejar un precedente.

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¡Hasta cuándo nos ven la cara de tontos! (O)

Allan Manuel Ricaurte Montalvo, ingeniero comercial, Guayaquil