El país entero esperaba el debate de candidatos a la presidencia para definir su voto, algunos; y la gran mayoría, los indecisos.

El CNE logró no del todo sus cometidos, su formato del debate propuesto falló, e indujo a la renuncia a una periodista que pretendió cambiarlo. Casi textuales sus palabras, dijo que su renuncia obedeció a un desacuerdo con el formato, que les envió las formas verbales y escritas al comité, pues no concebía como periodista que no hubiera contrapreguntas que permitan a los debatientes ampliar sus programas. El comité le dijo que no podían hacerlo.

Personalmente, concluyo que todo vino planeado por el Gobierno, y es exactamente en el formato que falló el debate, impidiendo enterar más profundamente al elector. (O)

Miguel Ángel Farra Negrete, Guayaquil