El cuadragésimo séptimo presidente del país heredó un escenario complejo por la crisis sanitaria, la pérdida de miles de plazas de empleo, la galopante corrupción, el alza de los precios de los combustibles, entre otros factores; es decir, debe ejercer una gobernabilidad muy eficaz para enfrentar los problemas señalados, así como el narcotráfico, robos, los femicidios y otras prioridades de la sociedad.

La afirmación del presidente Lasso, “no he venido a saciar el odio de pocos, he venido a saciar el hambre de muchos” y “termina la era de los caudillos”, da esperanza en un complejo escenario de 14 años de desgobierno donde la estructura económica ecuatoriana no ha logrado reponerse de los shocks vividos. Ni el moderado aumento del precio de nuestro crudo a 55 por barril en abril de 2018, no brindó los recursos para evitar que en ese lapso se registre una inflación de menos 0,14% y ocasione déficits habitacionales. El presidente solicita diálogo sin tolerar desestabilización del país y sin hostilidad; es clara referencia a las protestas de octubre del 2019, no deben repetirse por las nefastas consecuencias en el desarrollo económico que todos esperamos alcanzar con su gobierno. Ya lo dijo Miguel de Cervantes, “confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. (O)

Fernando E. Guzmán Martínez, ingeniero comercial, Guayaquil