Seguir entregando a la sociedad más bachilleres y por lo tanto más profesionales sin tener trabajos no es una solución al problema de la educación y del empleo de muchos jóvenes preparados.

Hay que cambiar el sistema educativo y diversificar para quienes deseen acceder a la educación técnica industrial, que lo hagan debiendo rendir un examen de aptitudes para ubicarlos en las áreas técnicas respectivas de acuerdo con sus vocaciones y destrezas, pero no les deben imponer la carrera a seguir.

El Ecuador no soporta más el mismo sistema tradicional social que de alguna manera se lo puede categorizar de conformista, que llama a los jóvenes a pedir trabajo al Gobierno de turno en dependencias estatales y a realizar paros, huelgas, para que el Estado ‘les dé bonos, los mande becados fuera del país, etc.’, es un ejemplo que vivimos.

El nuevo sistema de educación propuesto por la administración de Guillermo Lasso promete que va a ofrecer la libertad del conocimiento que permitirá escoger y formarse en la profesión que les guste, pensar, diseñar y construir un presente con rediseño para su futuro y el de la sociedad. Los estudiantes serán los únicos triunfadores en la nueva historia estudiantil, ellos serán quienes se permitan hacer crecer la economía y quienes crearán con sus trabajos más plazas de laborales abriendo las puertas del horizonte del progreso a todo el Ecuador. También los estudiantes que deseen continuar estudiando las famosas carreras tradicionales podrán hacerlo, pero quedará el ejemplo de lo nuevo que abrirá muchísimas más oportunidades de empleos, de crecimiento, en el país. Con fecha de junio del año 2021 le hice llegar a la Presidencia de la República del Ecuador un proyecto sobre este mismo tema, dando luces sobre la educación y los jóvenes de nuestra patria. (O)

Carlos Eduardo Bailón Morado, Guayaquil