La situación caótica de la Justicia ecuatoriana se ha desbordado a niveles muy vulgares, es decir, muy poco confiable, con jueces, fiscales y operadores judiciales que actúan al margen de la ley, con un Consejo de la Judicatura en donde el anterior presidente se encuentra en prisión al igual que los otros sentenciados en los casos Metástasis, Purga, Plaga y exasambleístas. Todo aquello refleja la falta de ética, moral, cívica y buenas costumbres. Se dice que la pobreza o la falta de empleo llevan a las personas a delinquir, robar, estafar, ‘vacunar’ y otros antivalores. Aquello no es verdad, sino que lo hacen para mantener un sistema nacional de corrupción con pocas excepciones.

El Gobierno nacional y todas sus autoridades deben romper los esquemas y decidir como lo hacía en la primera administración del Estado y no esperar más la voluntad de los opresores del país. El Ecuador necesita un buen sistema de justicia. (O)

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Manuel Estalin Cañizares Villamar, Daule