Es conocido que el petróleo es el carburante que mueve la economía del planeta. Por cualquier eventualidad, los precios fluctúan en el mercado mundial.

El Ecuador se rezaga en la extracción de esta materia prima básica para los derivados, tales como gasolinas, vehículos, aviones, queroseno, diésel, lubricantes, todos estos productos de compras diarias de altos precios, además de cientos de derivados que se obtienen con la industria petroquímica.

Publicidad

Como se menciona cotidianamente, estamos dejando morir a la “gallina de los huevos de oro”. Los cánticos acongojados, taciturnos, melancólico en desentonados coros de voces gritan a todo pulmón a lo largo y ancho de la patria, para que escuchen otros países y principalmente grandes empresas transnacionales petroleras.

De que no hay dinero para inversión, entiéndase: exploración, perforación y extracción lo cual es una tremenda falsedad. Tenemos técnicos, hay empresas ecuatorianas prestas a invertir en petróleo, tenemos refinerías, tenemos capital humano y en nuestro subsuelo reservas comprobadas del oro negro.

Publicidad

Sin embargo, lo que creo que no tenemos en nuestro país es administradores con sentido patriótico. Nos venden los combustibles a precios internacionales por la eliminación del subsidio por la negligencia de no poder combatir el contrabando y la utilización para la elaboración de drogas alucinógenas; y de paso suprimen el reintegro del impuesto de valor agregado (IVA) a las personas con capacidades especiales y a los adultos mayores.

La exportación de camarón, banano, cacao y flores superan en sumas de ventas e ingresos a la exportación de petróleo, lo asumen como gran éxito para el país. Ese es un grito desgarrador de la impotencia administrativa del país, nuestros gobernantes con esas declaraciones tienden a justificarse ante el pueblo, que la balanza de pago está equilibrada y que existe bienestar económico.

Las exportaciones de los productos tradicionales, tales como cacao, camarón, banano, y los de los actuales momentos, como brócoli, flores, pitahaya, etc., tienen sus propietarios, que pueden ser personas naturales, empresas o consorcios que pagan los impuestos de ley, mas, sucede que el petróleo es de todos los ecuatorianos y las regalías que cobra el Estado también son de todos nosotros y son de mucha mayor cantidad de lo que recibe el Estado por concepto del cobro de impuestos por tasa de exportaciones.

Razón por la cual no admitimos que se deje de invertir en lo que más utilidades obtenemos, resulta paradójico e ilógico que esto ocurra, a no ser que se estén primando otros intereses y dejando por la borda los intereses del pueblo.

El petróleo es insustituible, por algo lo llaman oro negro, el hombre ha conseguido crear nuevos conceptos y maneras de suplirlo, tales como energía eólica, solar, molecular, electrónica, nuclear, ninguna de estas tiene la ductilidad ni la transformación a muchísimos derivados como lo tiene el petróleo, es por eso que nos preocupa que desperdiciemos esta materia prima, que arrebatándosela a nuestro subsuelo y no es dable entregarla a otros para su explotación.

El pueblo está a la deriva como barco al garete en el ancho mar de la pobreza, observando y conformándose con el progreso de otras naciones. (O)

César Antonio Jijón Sánchez, técnico de mantenimiento, Daule