Esta es una historia real vivida en Trans Esmeraldas como ser humano y simple ciudadano de tercera edad. No me contó nadie, lo vi y viví en dos viajes: el 29 de diciembre de Quito a Atacames y el 2 de enero de Atacames a Quito.
Primero, abusivos y violadores de la ley vigente que protege a la tercera edad y que dispone el cobro del 50 % en los pasajes. La viveza criolla: como no hay puestos, disponemos de la misma ruta, pero al ser un viaje extra no se vende con el descuento de la tercera edad y, al contrario, hay recargo de $ 5. El pasaje de $ 12, que para la tercera edad debe valer normalmente $ 6, es cobrado en $ 17. ¿En qué parte de la ley dice que cuando haya viajes extras no se aplica la rebaja de ley?
Luego el viaje previsto para las 23:10 desde Quitumbe salió con 30 minutos de retraso. Antes salieron los viajes extras llenos de más tarde, a las 23:00, 23:20 y 23:30. La unidad 913 salió atrasada y, la verdad, recuperó el tiempo porque imprimió gran velocidad, llegó a Atacames a las 04:45 con el sacrificio de los pasajeros, porque no le dio la gana de parar en Santo Domingo, como es costumbre, para bajar a los baños y luego por reclamo de los pasajeros tuvo que parar más adelante para que quienes iban a bordo hagan sus necesidades en la madrugada, en medio de la oscuridad y al aire. Pregunto: “¿Por qué este maltrato?”. El chofer no responde (dice: “Reclame a la empresa o al dueño de la unidad”) y el ayudante dice que debían recuperar el tiempo y llegar a como dé lugar. Si se produce un accidente, la culpa es del otro.
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El retorno, Atacames-Quito, fue peor. La unidad 19 se llenó y le pregunté al conductor si funcionan los cinturones de seguridad y la respuesta fue cortés, muy firme y segura: “Por supuesto”. Subo a la unidad y veo que no funcionaban, al menos en los puestos comprados a precio normal, sin descuento de la tercera edad, “porque no adquirió aquí”. ¿En qué parte de la ley dice textualmente que no se aplica el descuento si no se compra en una agencia específica? Total, las leyes no sirven ni se aplican en Trans Esmeraldas. Tienen reglas propias por sobre la ley.
Lo grave, que no funcionan los cinturones, se lo hago ver al conductor, quien, con cargo de conciencia porque dijo que “todo funciona”, pide al ayudante un destornillador y como no puede arreglar ni habilitar dos cinturones, y como era hora de arrancar el viaje a las 23:00, deja allí encargando que lo arreglen dos ayudantes. Los pasajeros están parados y arranca la unidad. Total, se habilitó el uno y el otro se rompe, pero hacen sentar en el asiento bloqueado hasta Quito (sin derecho a bajarse al baño en la parada de Santo Domingo). En Quito se rompe para bajarse porque no funcionaba. Apunte oportuno del ayudante: como no usan normalmente los pasajeros los cinturones no importa su habilitación. Tiene razón, porque la mayoría de los usuarios irresponsablemente ni exigen ni usan. Por ello, cuando hay un accidente, la mayoría muere por falta de esta protección obligatoria que exige la ley y que no es exigida por los empleados de la empresa.
¿Quién corrige estas irregularidades e incumplimientos de las leyes? Todo hasta el próximo accidente y allí vienen las mutuas acusaciones entre la empresa, empleados, autoridades y los organismos de control, pero los hechos están consumados.
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La ANT, la Defensoría del Pueblo, la Policía y las agencias de control deberían actuar no para dilatar investigaciones ni buscar justificativos, que siempre hay, sino sancionar sin dilaciones a los irresponsables y sentar precedentes de que la ley se acata y también se cumple. Alguna vez protejan la vida y amparen a los adultos de la tercera edad. No jueguen con la vida de los usuarios, tomen los correctivos a tiempo y sancionen a los que han hecho costumbre los abusos diarios. ¡Ya basta! Ojalá esto ayude para que por lo menos se habiliten los cinturones de seguridad y que sean más responsables en la conducción de un transporte público. (O)
Miguel Rivadeneira Vallejo, Quito
















