Parejas de esposos, familias, personas solas, quieren vacunarse inmediatamente. Bien podrían concurrir a los centros donde está desarrollándose la campaña de vacunación del gobierno del presidente Lasso, a fin de que las atiendan. Toda la familia quedaría protegida, chicos, grandes, ancianos, al mismo tiempo, un solo viaje, todos acompañados.

Pero no, primero llaman a la tercera edad con enfermedades catastróficas, después a la tercera sin enfermedades catastróficas..., muchos no asisten, pero la persona desesperada porque sí quiere vacunarse va, ruega, la regresan a la casa para que espere el turno y lugar quién sabe cuándo y a qué distancia de su hogar. Los desesperados por la vacuna trabajan, van a los mercados por alimentos, cuidan niños, van a recibir terapias, se movilizan en transporte público...; eso no piensan autoridades. Están anunciando que vacunarán a los niños. ¡Qué lío! (O)

José I. Reyes, Guayaquil