En las últimas semanas he visto que sigue creciendo esa tendencia de therians, de personas que afirman identificarse como animales u otros tipos de fantasías. Cabe mencionar que no es una identidad clínica ni diagnóstico psicológico reconocido, pero se está convirtiendo en un problema.
¿Dónde surge la polémica? Aparece en comunidades digitales (foros, TikTok, Reddit, Tumblr, entre otras plataformas web), pero se vuelve visible por redes sociales, especialmente en adolescentes, y todo porque la polémica surge por confusión entre identidad simbólica y realidad biológica, también la exposición mediática y viralización de la influencia de comunidades virtuales.
Toda persona merece respeto y dignidad, pero tampoco debe ridiculizar ni humillarse, porque biológicamente nadie es un animal y la identidad simbólica no elimina su condición humana ni su responsabilidad social.
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¿Cómo ayudarlos? Podemos empezar por escucharlos sin burlas ni juicios; no se los debe atacar, ni romantizar la identidad animal, peor aún normalizar como realidad objetiva, pero sí se debe acompañar psicológicamente; sí se debe trabajar en la identidad, autoestima y pertenencia real; y es necesario intervenir urgentemente cuando hay desconexión de la realidad, porque estas personas están validando la fantasía como realidad, y eso no está bien.
También deseo expresar para los padres de familia que sean personas con más responsabilidad en su hogar, sobre todo más atentos con sus hijos, porque amar no es validar todo. La permisividad no es amor; es abandono formativo. El cuidar es acompañar con límites, realidad, afecto y orientación profesional.
Educar es formar criterio, realidad y estructura emocional, porque, cuando los padres validan sin límites cualquier construcción simbólica de identidad, no están protegiendo: están dejando a sus hijos solos frente a un mundo que no distingue entre fantasía y realidad.
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Los hijos no necesitan padres que confirmen cada idea que surge de una red social. Necesitan padres que enseñen a pensar, discernir, cuestionar, responsabilidad y construir identidad real.
Recuerden, padres de familia o adultos que tengan sobrinos adolescentes, que proteger no es decir: “Todo está bien”. Proteger es decir: “Te amo, te respeto, pero te ayudo a vivir en la realidad, no en una fantasía que puede dañarte o tener repercusiones en tu futuro”.
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Gracias a todos por permitirme compartir este fragmento crítico reflexivo para poder ayudar a nuestros hijos, estudiantes, niños y niñas adolescentes, que con las influencias de redes sociales, sin filtros y sin supervisión, están expuestos a mucha información basura que cada día distorsiona la verdad y la realidad de las cosas. (O)
Jonnattan Franco Sánchez, docente, Guayaquil

















