El conflicto entre patronos y empleados se ha puesto de manifiesto, los unos por mantener la sobrexplotación de la fuerza de trabajo, y los otros por tratar de alcanzar alguna reivindicación laboral.

Retrotraigo de la memoria la revuelta de Haymarket Square en Chicago, Estados Unidos, 14 de mayo de 1886, que terminó con la muerte de cinco personas que buscaban reivindicar la jornada laboral de ocho horas. En la ciudad de Guayaquil, se vio otro acontecimiento conocido como la matanza obrera el 15 noviembre de 1922, ordenada por el entonces presidente José Luis Tamayo, a causa del reclamo de los trabajadores por mejores condiciones laborales. El trabajo es el único bien intangible que tienen los trabajadores, empleados y obreros para comercializar y ganar el sustento diario.

En la actualidad, se debe implementar una reactivación económica urgente y adecuada, pero eso no puede convertirse en pretexto para que exista una conculcación de los derechos adquiridos de los trabajadores. La coexistencia de dos normativas legales para regular el empleo puede desembocar en desafueros que perjudicarán a la parte más débil de la relación laboral; no puede haber una clasificación cualitativa de derechos porque la Constitución lo impide.

El trabajo genera crecimiento y mejora la calidad de vida de las familias. Concluyo que lo que nos hace falta es conciliación y diálogo. (O)

Pedro Giovanni Lucio Chávez, economista, Guayaquil