Parece mentira la indecisión para promulgar los feriados. El 1 de mayo o Día del Trabajo; pienso que el mejor tributo para ese día hubiese sido trabajar.

Desde el gobierno pasado cambiaron las fechas de los feriados, siendo trasladados a viernes o lunes según el día que caigan, para incentivar el “turismo”; esa es la excusa, pero porque solo un sector tiene derecho a ganar o trabajar. ¿Por qué no piensan en todas las empresas, profesionales y comercios que dejan de percibir ganancias, que igual tenemos que pagar sueldos, seguro social, etcétera?; ¿por qué no piensan en función de país? Recuerden que la gente no tiene para gastar, ni para andar en los viajes de feriado en feriado.

¡Además, cómo se pretende atraer el turismo interno en el Ecuador si no tenemos mucha infraestructura, formación turística, servicios básicos, transportes, comunicación y sobre todo seguridad? No basta con tener bonitos paisajes, ríos y mar. Pienso que las fiestas cívicas y religiosas deben celebrarse el mismo día que caen, y no deben ser trasladadas a otros días porque sino pierden su verdadero significado. Increíblemente el Gobierno se retractó dos veces, de una decisión ya tomada hasta por decreto, y en el mismo día, para hacerle el juego a los sindicalistas!

Esto no es buena señal porque lo que nos transmiten es que las cosas no son planeadas y estudiadas. Muestra de ello es el estado en que se encuentra la economía, la justicia, que están dando grito de ahogado. La empresa privada le dio una lección al sector público porque en Guayaquil fuimos muchísimos los que trabajamos y no nos acogimos a una decisión incorrecta. La empresa privada es el motor de la economía, si no trabajamos no comemos, no crearíamos las plazas de trabajo lo cual tiene un efecto multiplicador. Espero que en los próximos feriados no pase lo mismo, y que por decreto se retracten de celebrar los feriados los días que no son o de hacer los famosos “puentes” que no nos han llevado a nada bueno sino a incentivar a un pueblo a la vagancia. El país necesita trabajar, necesita producir para salir adelante del atolladero en que nos encontramos.(O)

Marcela Yépez Intriago,

doctora, cirujana plástica; Guayaquil