Los padres terribles

22 de Agosto, 2016
22 Ago 2016
22 de Agosto, 2016 - 00h07
22 Ago 2016

Se puede sostener, con matices, que la civilización occidental proviene de la griega y de la hebrea. Son unos padres terribles y magníficos. Lo que los cristianos denominamos el Viejo Testamento, la piedra angular de cultura judía, es un libro aterrador, con sacrificios humanos, incestos y masacres ordenadas por Yahvé, el celoso e iracundo dios de Israel. También tiene muchísimos componentes de un sabio que enriquecieron el judaísmo y por esa vía a Occidente cristiano. Mientras el aporte textual israelita nos viene casi exclusivamente de El Libro o, como se dice usando un helenismo, la Biblia, el aporte griego en ese sentido es mucho más diverso, pues proviene de miles de obras de autores muy distintos.

Pero entre ese enjambre de libros completos y fragmentos sobre todas las materias, algunos fueron particularmente influyentes. Bien en primer lugar están los filósofos clásicos: Sócrates, Platón y Aristóteles. Discípulos sucesivos el uno del otro, en un corto lapso produjeron lo más esencial del pensamiento helénico. Cuando nace Occidente, durante buena parte de la Edad Media, Platón es el sol. Platónico significará perfecto, aunque también irreal. Así, para organizar los Estados que irán surgiendo, su recetario político, La República, será el esquema básico. Y se trata también de un libro terrible. Aunque los conocedores de otras culturas pueden contradecirme, por favor, esta es la primera utopía. Antes muchas entidades políticas se estructuraron con normas plasmadas en textos, pero todas lo fueron en base a un país real, en un momento determinado, La República en cambio se refiere a una sociedad ideal a construirse en un lugar y tiempo hipotéticos.

El utopismo será desde entonces una constante en el pensamiento occidental y, lo que es peor, en la práctica política. Cada vez que se intentó llevar a la práctica una utopía el resultado fue un desastre. Lo experimentó el mismo Platón cuando persuadió a Dionisio de Siracusa a aplicar reformas siguiendo sus ideas. La República contiene el modelo de un Estado totalitario, en el que está controlado todo, la música, la organización de la familia, los alimentos y en el que impera el comunitarismo, tal y como lo propondrán muchas utopías en los siglos posteriores y, lo que es peor, lo intentarán algunos gobernantes, hasta en detalles aparentemente secundarios como el desarme de la población. Es un libro terrible, si me apuran diré nocivo, pero no llamo a destruirlo como en el propio texto analizado se sugiere se haga con la gran mayoría de obras, sobre todo las literarias e imaginativas. Solemos pensar en el utopista como el perseguidor de algo hermoso e ideal, pero en realidad, y esto también lo hemos visto, lo que pretende es meter la realidad en los moldes siempre inapropiados de su pensamiento. Y la parte de la realidad que más le interesa ahormar son los demás, a quienes pretende manejar a su gusto, y lo que es peor, por el “bien” de ellos. Por eso, en el fondo de todo utopista subyace un tirano. (O)

Los padres terribles
Se puede sostener, con matices, que la civilización occidental proviene de la griega y de la hebrea. Son unos padres terribles y magníficos.
2016-08-22T00:07:59-05:00
El Universo

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