La Conferencia General de la Unesco escogió el 23 de abril para rendir homenaje al libro y a sus autores y para invitar a todos a descubrir los mundos que brinda la lectura.

En realidad, la tradición viene desde Cataluña, que celebraba el Día del Libro desde 1923, lo que fue aprobado por el rey Alfonso XIII, en 1926. Se convirtió en una fecha oficial para reconocer la importancia de la lectura y de la industria editorial y para promover el respeto a la propiedad intelectual. En la sociedad catalana se mantiene la costumbre de regalar ese día un libro y una rosa a familiares y amigos.

El fomento de la lectura es uno de los caminos para el desarrollo, porque la lectura bien hecha ayuda a formar el pensamiento crítico, pone al alcance de las personas historias y hechos reales y las invita a formarse una opinión sobre ellos, pero también estimula la creatividad y la imaginación al permitir acercarse a mundos ficticios nacidos del espíritu creador y del trabajo diario y disciplinado de los autores.

Es en los libros donde los niños descubren la maravilla del lenguaje y su importancia en la comunicación de los seres humanos. Es en ellos donde se les revelan mundos geográfica y culturalmente diferentes y aprenden el valor de la diversidad. Es en los libros donde los adolescentes encuentran las expresiones de amor que los emocionan y conmueven y toda la gama de los sentimientos y pasiones que se entretejen en las relaciones personales. En ellos se enteran de su pasado histórico que les ayuda a desarrollar un sentido de pertenencia y es, también, donde descubren los números y aprenden a entender y a elaborar el mundo de lo abstracto, a la vez que desarrollan el pensamiento ordenado que exigen las matemáticas.

Es en los libros donde descubren la maravilla que es el cuerpo humano, y el lugar que ocupa en la naturaleza y cómo necesita de ella y sus expresiones para subsistir. Es allí donde surge el asombro ante la inmensidad del cosmos y donde se experimenta la pequeñez del hombre frente al universo.

Y más tarde, es en los libros donde adquieren los conocimientos necesarios para ejercer la profesión con la que se ubican en la sociedad como seres útiles.

Se piensa que los avances tecnológicos harán desaparecer los libros, quizás sí, el material y la forma de ellos, pero no sus contenidos. Los primeros libros se escribían a mano y en pergamino hasta que nació la imprenta. Ahora es posible que el medio por el que nos llegue sea una computadora, una tableta o un libro electrónico, pero el libro está allí y la prueba es que muchos de ellos son los mismos que los monjes de la Edad Media escribían en pergamino.

La importancia de los libros y, en consecuencia, de la lectura en el desarrollo humano es tal, que se requiere una política nacional que los fomente, aunque quizás no interese a quienes prefieren que sean cada vez menos los que elaboren pensamientos y los expresen. (O)